sábado, 9 de enero de 2016

Llovía, no mucho, pero lo suficiente para ponerla nerviosa. Se había tomado la tarde libre; necesitaba prepararse. Una cita a ciegas, ¡qué locura! ¿En qué estaba pensando? Era como aceptar caramelos de un desconocido..., o peor. Pero él había despertado su curiosidad, eran meses que la provocaba. Y ahí estaba. Decidida a dejarse ir, a abandonar cada prejuicio. Un elegante edificio en pleno centro de la ciudad. Tomó el ascensor. Llegó hasta la puerta del departamento, estaba apenas apoyada ...abrió.

Adelante... –su voz profunda la hizo temblar.

Atravesó el umbral... Toda su seguridad se había diluido con el “clack” de la puerta cerrándose a su espalda y apoyarse en ella. Esperaba que él la llamara o algo, sin embargo sólo había silencio. Comenzó a caminar, y se dió cuenta de hacerlo en puntas de pie. Las manos heladas aún dentro los bolsillos del tapado. Entonces lo vió.

Él estaba sentado en un ángulo de la habitación. Debajo de una lámpara de pie que apenas lo iluminaba, y con un vaso de algo en la mano.

Haz aquello que deseas... –dijo sin agregar más.

Sin saber cómo, y de manera totalmente natural, se quitó el tapado, dejándolo caer por sus hombros hasta los pies. Había elegido un vestido negro, corto y enlazado al cuello, en modo de tener la espalda al descubierto. Caminó lentamente hasta el sillón dónde estaba él, parándose delante sin decir una palabra. Sintió sus manos subiendo por sus piernas, acarició sus muslos, se sobresaltó cuando una de ellas se apoyó por completo en su pubis y sus dedos separaron sus labios.

Me gusta que estés ya así de húmeda... –dijo mientras se alzaba y se llevaba la mano a su boca. Y también me gusta tu sabor...

Instintivamente se acercó más a él e inició a desabrocharle la camisa. La invadió su perfume, pasó sus manos por su nuca y..., él temblo, quiso simularlo, pero ella lo notó. Continuó a desvestirlo, sin dejar de observarlo. Él sentía sus ojos y le mantuvo la mirada, llevando sus manos al cuello de ella, para desabrochar su vestido, dejándola sólo con su conjunto íntimo.

Ella comenzó a bajar besando su pecho, su vientre, deteniéndose a la altura de su sexo. Excitado, erecto..., tanto que casi no estaba dentro del pantalón. Lo desabrochó y lo bajó junto con el boxer. Él sonrió, seguro que ella lo observaba..., y había adivinado. Se sentó nuevamente sobre el sofá, haciendo que ella se sentara sobre él.

Las manos de él recorrieron su espalda, y las de ella se enredaron en sus cabellos. Lamió el lóbulo de su oreja.

Hazme tuya... –susurró. Muero de deseo... Te deseo.

Él besó su cuello bajando hasta el seno, liberándolo del sujetador. Tomó posesión uno a uno de sus pezones con los dientes, mordisqueándolos, succionándolos. Su mano corrió las bragas de ella, la alzó apenas, lo suficiente para penetrarla. Lentamente. La hizo subir y bajar por su virilidad, disfrutando en ver sus gestos de placer, en oír sus gemidos. Ella clavó las uñas en sus hombros, aumentando la intensidad de los movimientos. Él sintió como ella se contraía entorno a su sexo y la tomó por el cabello.

Eres mía... –dijo en su oído. Y desde hace mucho tiempo..., sino no estarías aquí.

En ese preciso instante su hombría quemó sus entrañas mezclándose con la esencia que ella derramaba. Pasaron unos minutos para que sus latidos y respiración se calmaran.

Ella se alzó lentamente, e inició a vestirse. Él hizo lo mismo ajustándose los pantalones, se detuvo a observarla.

Quédate esta noche... –y su voz era apenas más alto de un susurro. Quédate conmigo...

Ella se giró, mirándolo a los ojos y terminando de vestirse.

No... –se acercó a su oído. Me voy..., porque yo no tengo dueño, pero tú..., tú eres mío.

Salió de esa habitación, del edificio. Continuaba a llover; pero sonrió..., ya no estaba nerviosa.


10 comentarios:

  1. Ufff... Tremendo... Ese último toque de rebeldía pero, querida, cuando una reniega (y, además, va) tanto es que ya está hasta el cuello.

    Muy bueno. Besos de Pecado.

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    1. Y ella lo sabe, sabe muy bien que está hasta el cuello por él.

      Gracias PI, muchas muchas gracias ...Tentadores Besos.

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    1. Qué bien inicia este año, si no sólo pasas a leerme y me comentas, sino que te resulta "magnífico"!

      Tentadores Besos ...para esos Carnales tuyos.

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  3. Escenas tan intensas que te juro que los veía y oía. Y qué decir de ese final!!! Tú eres mío y con total seguridad, sin duda.

    Mil besitos, preciosa.

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    1. Con total seguridad, sin duda alguna ...porque tal vez lo conozca más de lo que él cree.

      Tentadores Besos Auro.

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  4. Uffff....impresionante...elegante...con estilo y caliente...muy caliente...creo que solo alguien que sepa de lo que habla es capaz de contar esto así de bien...
    con ése cuidado de detalles y sensaciones...un aplauso...una ovación...y otro ufffff...
    un besazo mhystica!!

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    1. Aichhh Amando... todas estas palabras viniendo de ti, son más, mucho más que halagos; tú eres una Pequeña Maestra en materia... y por esto te digo gracias, sinceramente gracias.

      Tentadores Besos.

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  5. Me ha encantado Mystika. Es incomprensible para muchos ésa extraña concepción entre lo que uno cree que es "eres mía" y ésa realidad de "ser de alguien"; a menudo es contraria a cómo lo vemos. Vaya reflexión me he cascado.
    Es un volcán Mystika, y a la par elevado. Muy bueno.
    Un beso

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    1. Pues debo decirte Angel que tu reflexión no está tan lejos de lo que he querido expresar... ese "ser de alguien" porque ese alguien es parte de nuestro propio "ser", de nuestra alma, y eso va más allá de la posesión... muy inteligente observación... gracias, muchas gracias, de verdad.

      Tentadores Besos... para vos.

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