lunes, 11 de abril de 2016

El trabajo me estaba agotando; pero no el mío, el suyo. Esto de vernos cada tanto y siempre con apuros hacía que me sintiera inquieta. Todo porque me dejé involucrar. Él no era sólo sexo; con él quería el antes y, sobre todo, el después. Pero últimamente esto era un lejano recuerdo.

Apenas atravesé la puerta de mi departamento inicié a desvestirme. Lo hice casi con rabia, hasta quedar en bragas. Me preparé una gran taza de café, y así como estaba, fui hasta la sala. Me quedé absorta mirando por la ventana. Miraba sin ver. Hasta que un movimiento captó mi atención. El vecino del departamento de enfrente estaba parado detrás de su ventana, también con una taza en la mano y con la vista fija en algún punto impreciso.

El hombre no se movía, más que para llevar la taza a sus labios. Pero el hecho de espiarlo sin que él se diera cuenta me produjo una cierta excitación. Observaba su postura, sus gestos. Seguramente superaba los 40 años, pero con un físico bien cuidado. Comencé a preguntarme a qué se dedicaría, cómo podría ser su vida. Llevaba un completo oscuro y la camisa blanca abierta, e imaginé su cuerpo totalmente desnudo y su modo de hacer el amor. ¿Sería dulce? ¿O tal vez agresivo, dominante?

Un movimiento de su parte me sacó de mis pensamientos. No creí que lograría verme detrás de las cortinas; pero por la expresión de su rostro supe que sí lo hacía. Instintivamente llevé mis dedos a la boca, y los relamí. Sin pensarlo, abrí un poco las cortinas y apoyé mi cuerpo al vidrio, como invitándolo a observarme.

Lo miraba fijo a los ojos, mientras llevaba una mano a mi sexo. Tenía las bragas totalmente mojadas. Él no se perdía detalle, ni un solo movimento mío. Sabía que estaba excitado, lo noté en sus pantalones. Volví a llevarme los dedos a la boca, pero esta vez como si fuera su pene el que estaba relamiendo. Lo hice lentamente, mi lengua giraba alrededor de la punta; mordía.

Él no soportó más, abrió su pantalones, bajó su boxer, y liberó su sexo. Magnífico, duro, erecto. Vi cómo iniciaba a masturbarse sin dejar de observarme. Entonces hice deslizar mis bragas hasta el suelo, agachándome para recogerlas y dejándole ver mi culo y mi sexo mojado. Acerqué una silla y me senté con las piernas bien abiertas. Abrí mis labios y comencé a acariciarme; sin dejar ni por un momento de mirarlo. Mis pezones estaban tan turgidos que dolían, y mi esencia cubría por completo mi mano. Mientras, disfrutaba observando como él se masturbaba cada vez más rápido. Sabiendo que continuaba a mirarme con absoluto deseo. Siendo totalmente consciente que yo lo excitaba tanto como él estaba excitándome a mí. Sentí las contracciones de mi cuerpo, arqueé la espalda gimiendo; cerré los ojos y grité derramándome en un fuerte orgasmo.

Los reabrí en el momento justo en el que él explotaba su pasión. Su hombría terminó toda sobre el vidrio, del cual colaba lentamente. Lo vi morderse los labios satisfecho, y sonreir sin dejar de mirarme a los ojos. Terminó de quitarse los pantalones y todo. Apoyó su mano en el vidrio mirándome a los ojos. Entonces me levanté, y acercándome a la ventana, besé el vidrio, como si fuera su rostro. 


Sonreí, y él desapareció de mi vista, apagando la luz de su departamento. Ya todo comenzaba a estar en penumbras y me dirigí a la ducha.

12 comentarios:

  1. ¡Hola Misthyka! Un relato cargado de sensualidad, erotismo, bendita tentación y sobre todo ese deseo imparable que no nos puede evitar caer en el peor de los pecados. Un escrito magnífico, me ha gustado mucho... Y la verdad es que deja con ganas de más.

    Un beso.

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    1. Hola Pecados!

      Tú sabes bien cómo es ese deseo, esas ganas que corren por tu cuerpo y que no se pueden, ni se quieren, evitar...
      Gracias por todos los cumplidos, y dejar con ganas de más a alguien como tú, es el mejor de ellos.

      Tentadores besos.

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  2. Genialmente descrita la situación...morbo al 100%

    A tus PIES

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    1. Gracias Gude... Sabes que me gusta verte por mi casa, sentir tus pasos, aunque vayas descalzo como lo hago yo en tus casas.

      Tentadores besos.

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  3. Imágenes que provocan, saberse centro y fuente de inspiración para dejarse en aras del placer, el de ambos.

    Mil besitos, preciosa...
    Genial narración...!!!

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    1. Creo que es muy hipócrita decir que no nos gusta ser objeto de deseo... y cuando éste es compartido y satisfecho, pues nada mejor.

      Besinos guapa!

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  4. Joderrrr mysthyka!!!...menudo momento y menuda carga erótica...qué manera de dedicarse las ganas...me ha encantado...
    Te confieso que me ha recordado a algo que escribí hace tiempo (ahora no sé en cuál de mis blogs...)...y al hormigueo que sentí el escribirlo...
    Así que cosquilleo tengo por partida doble...
    Un besazo guapa!!!
    P. D ....Con la contención "voluntaria"...por decirlo de algún modo...que llevo últimamente...y estas entradas me matais!!!

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    1. Aichhhhh Amando... ¿Sabes?, cuando terminé de escribirlo he tenido la sensación de haber leído algo parecido; pero es que leo tanto y tan variado... bueno, tú sabes... Pero estoy segura, conociendo(nos) ambas, que el tuyo hace subir aún más la temperatura, mucho más.

      Un bezaso grande grande y un abrazo aún más fuerte!

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  5. Hola Misthyka. Voy de bolg en blog y ¿qué puedo decir?. Delicioso momento en que cuentas como delicioso es leerte. Felicidades por la elegancia del blog y tus letras.
    Un abrazo

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    1. Bienvenido a mi casa Miguel, que ahora es también la tuya... Gracias por los cumplidos y por desear permanecer aquí conmigo.

      Tentadores besos.

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  6. Me imagino ese vecino y aunque sea en relato me paso a darle el beso "in person". No se puede dejar escapar un elemento que te pone así y que es capaz de elevarte la temperatura y quitarte las vergüenzas.

    Besos de Pecado.

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    1. Cuando alguien logra todas esas sensaciones... erizarte la piel... elevarte la temperatura... hacerte temblar... no, no hay que dejárselo escapar...

      Tentadores besos para continuar con los Pecados.

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