jueves, 4 de agosto de 2016

De repente mi cuerpo se incendió. Sentí su mano subir por mis piernas, levantando mi falda. Sus dedos acariciaban mi monte de Venus por encima de mis bragas. Yo no hacía ningún tipo de resistencia. No podía... no quería. Había deseado aquello desde el momento que sentí su perfume, que crucé su mirada, que escuché su voz. Su boca se apoyó en mi cuello, besándolo. Su lengua marcaba círculos al ritmo que su otra mano sostenía mis brazos por encima de mi cabeza. Estaba totalmente mojada.

Me tomó por un pulso, sin decir una palabra y me llevó a su habitación. Me arrojó sobre la cama, su cama, y comenzó a desvestirse sin apartar sus ojos de mí. No osaba ni siquiera moverme. Mordía mi labio inferior como señal que lo deseaba, y lo deseaba ya. Se acercó con paso sereno, como quien sabe perfectamente lo que está haciendo, lo que provocaba en mí. Quitó uno a uno mis tacones, besando mis pies. Subió con sus manos y su boca por mis piernas. Volvió a mirarme fijo a los ojos mientras quitaba mi falda y mis bragas. Hundió su rostro en mi sexo; abriéndome los labios con su lengua, jugando con mi clítoris entre ella y sus dientes. Enredé mis dedos en su cabello. Empujaba con fuerza, arqueando la espalda. No pude contener los espasmos y me corrí en su boca. Él bebió de mi esencia, relamiéndose.

Aún temblaba luego de ese primer orgasmo, cuando comenzó a subir lentamente por mi vientre, quitando mi camisa y liberándome del sujetador. Tomó mi seno entre sus manos, llevándose mis pezones a la boca. Los lamía con voracidad, moridiéndolos. Mientras sus manos tomaban con fuerza mis glúteos, empujándome hacia él. Sentí su excitación entre mis piernas.

Dentro... es allí donde te deseo... –le dije casi en un susurro.
Shhh... –respondió mientras me giraba.

Me penetrò con un sólo moviento. Sus manos volvían a pellizcar mis pezones totalmente erectos. Sentía cada pliegue de su miembro, y cómo su capullo golpeaba las paredes de mi cueva. Entraba y salía de mí, haciendo que la excitación aumentara en cada embestida. Acercó su boca a mi oreja, su lengua era de fuego sobre mi piel. Todo mi ser pulsaba, temblaba al ritmo de sus caderas contra las mías.

Así... es así morena que te he imaginado desde el primer momento... –la sorpresa de sus palabras no hizo que despertar mi lado más salvaje... esta vez fui yo quien lo hizo girar, colocándolo por debajo mío.

Subí, empalmándome a su virilidad como una amazona. Era yo la que ahora marcaba el ritmo. Lo sentí temblar bajo mi dominio. Sus manos recorrían mi espalda. Sujetó mi culo con fuerza cuando su hombría quemaba mis entrañas.

Me cubrió con sus brazos, sosteniéndome.

Creo que deberías llamar a la oficina avisando que hoy no irás a trabajar... –y su voz, su extraordinaria voz, estaba cargada de promesas.


12 comentarios:

  1. Esto explica el absentismo laboral .....
    Un post genial, mis felicitaciones por el excelente relato!!!

    Besos

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    1. Bienvenido a mi casa Clip... ¿Tú hubieses ido a trabajar?

      Gracias por los cumplidos y espero que vuelvas siempre que gustes.

      Tentadores besos... sin motivo también. ;)

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  2. Un momento tan intenso como inesperado... Bueno, inesperado lo pongo en duda... porque ya venía dado desde la cesta de la compra...
    Se siente la fuerza de su autoridad, esa seguridad en sí mismo que traspasa... Y ella, ella se deja llevar, como no puede ser de otra forma..

    Besos :-)

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    1. Esperado desde el primer cruce de miradas, de palabras... se sintieron desde el inicio...
      Él y su fuerza; para sostenerla y guiarla... Ella, en cuerpo y alma, se deja llevar porque no puede ser de otra forma, y porque es Él...

      Besinos guapa.

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  3. Genial, igual yo venía con una idea, pero siempre le das ese toque inesperado Misthy. Quien no quisiera llegar tarde, o directamente no ir a trabajar así.
    Besos enormes diosa!!

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    1. Ya ves Hugo, yo no he ido a la oficina ese día... y te aseguro que volvería a ausentarme cada vez.

      Tentadores besos... de una simplemente Mujer.

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  4. Con la intensidad del encuentro es imposible tener tiempo para ir a la oficina. Como aquella película: "El cielo puede esperar" en este caso sería la "oficina puede esperar"

    Tengo felicito por la gran recreación, preciosa.

    Mil besitos.

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    1. Y tanto puede esperar por mí en estas ocasiones, soy una mujer con las prioridades muy claras.

      Tus cumplidos me honoran, de verdad.
      Besinos bella Auro.

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  5. Uffff...cada día te superas más cielo...es increíble la excitación...y el deseo que transmites en una relación sexual tan explícita y elegante como intensa...cuidando los detalles que son los que provocan reacciones en los que leemos...ufffff...
    Desde luego yo tampoco iría a trabajar...
    Un besote!!

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    1. Tú y yo sabemos aquello que es importante... un paseo por la playa... un encuentro anhelado...

      Besos grandes grandes Peque.

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  6. Y esa Morena nunca llego a su oficina, pero de seguro disfrutó su postre.

    Excelente desenlace

    Besos

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    1. No tengas ninguna duda que es(t)a Morena disfrutó su postre, y no lo hubiese jamás cambiado por unas horas de oficina.

      Tentadores besos Obe.

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