martes, 6 de septiembre de 2016

Era un viernes a la noche de este verano que ya está dejando huellas en mi memoria. Estaba volviendo a casa ya casi a las 21:00, había hecho más tarde de lo habitual en la oficina porque en la mañana pensaba ir hasta la casa en la costa. Pensé en mi nevera, casi vacía, y a aquellas horas los negocios ya estaban cerrados; tendría que llamar a una de esas pizerías con servicio a domicilio. Estaba cansada pero más que nada, algo inquieta. Hacía días que no quedaba con nadie, ni siquiera con algún amigo, y la falta de sexo estaba mellando mi ánimo. Mientras conducía, reflexionaba en los últimos meses. Luego de los engaños y menzoñas del último que dijo amarme, decidí que basta; pasarla bien, vivir el momento con quien se pueda... ¿involucrarse? ...no, gracias. Mi mente viajaba a la velocidad de mi automóvil, veloz. Comenzó a sonar el celular, puse el “manos libres” y respondí.

¿Si...? –ni un hola ni nada.
Hola bonita, ¿cómo estás? –su voz era inconfundible, y ya me había hecho sonreir.
Pues ahora que te oigo, mejor... –me resultaba imposible no morderme el labio cuando hablaba con él. ¿Y tú... en qué andas?
De viaje nuevamente... –y lo oí abrir una puerta. Acabo de llegar al hotel que tú sabes, aquí en la costa, y esperaba poder escaparme a visitarte estos días.
Sería maravilloso... –alcé la vista y ví el cartel indicándome la salida para la autopista, y fue inevitable tomarla.
Pero debo ver cómo procede el trabajo... –lo noté tan fastidioso como lo estaba yo. No quiero prometerte nada, tú sabes cómo son estas cosas.
No necesitas decir más... –no mencioné una palabra de lo que estaba pensando y ya haciendo. Tú y yo no necesitamos de explicaciones.
Así es... –sabía que se despediría. Bueno bonita, no quisiera pero debo dejarte... nos hablamos, ¿si?
Ok bonito, mis besos, nos vemos pronto... –y no tenía idea de cuánto eso fuera verdad.

Pise el acelerador, en poco más de una hora estaría allí, era justo lo que necesitaba. Hice un repaso mental de todo, y me alegré de haber ido a lo de la estetícista el día anterior.

A las 22:30 estaba aparcando. Entré al hotel y me dirigí a los baños sin pensarlo. Me refresqué, arreglé el maquillaje y mis cabellos. Salí y me acerqué a la recepción, por suerte estaba de turno uno de los empleados que conocía.

Buenas noches... –e hice mi mejor sonrisa. ¿Te recuerdas de mí?
Pues claro que sí... –respondió con un poco de timidez. Buenas noches señorita Emme, ¿qué la trae por aquí?
Puedes llamarme sólo Emme... pues he venido a visitar un amigo... –y le eché una mirada cómplice y pilla. Pero es una sorpresa, por lo que necesitaría me dijieras el número de su habitación y no me anunciaras... ¿podrías hacerme este favor? Mientras se lo preguntaba, me apoyaba sobre el mostrador, dejando en evidencia mi escote... necesitaba, deseaba esa información, y nada me impediría obtenerla.

Se miró a los lados y me dijo en voz baja: Por ti haré una excepción... dime su nombre que lo busco. –noté cierto rubor en sus mejillas... era propio un muchachito.

Sin pensar más, subí a su habitación y llamé a su puerta. No respondía, y por un momento temí que hubiese salido a algún lado. En ese instante apareció el camarero con el servicio a la habitación, y con una buena propina me las arreglé para que éste me abriera la puerta y se marchara. Entré en puntas de pie con el carrito de la cena; pero él continuaba a no estar por ningún lado... hasta que escuché el agua de la ducha. Dejé mis cosas, me desvestí quedándome sólo con mis bragas y los tacones, tomé la botella de vino del carrito de la cena, me recosté sobre la cama, y esperé...

Mmmmm... cuando pedí la cena no sabía que venía con el dulce incluído... –la toalla envolvía su cintura. Y creo comenzaré por él dejando todo el resto...
Te dije que nos veríamos pronto bonito... –le mostré la botella de vino, ofreciéndosela. ¿Tienes sed?
No de vino... –se acercó hasta el borde de la cama, arrebatándome la botella de las manos, la dejó sobre la alfombra sin muchos cuidados, y tiró de mí hasta tenerme frente a él.

Pasó sus manos por mi cabello y lo soltó para sujetarlo en su puño. No dejaba de mirarlo a los ojos. Bajó hasta mí y mordisqueó mi boca, invadiéndome con su lengua, que saboreaba cada rincón. Estiré mis manos y quité la toalla que lo envolvía. Su tremenda erección casi me golpeó. Separé su boca de la mía, y tomé de asalto su sexo. Lamí su capullo suavemente mientras lo acariciaba. Mis manos recorrían sus testículos hasta detenerse en sus glúteos. Lo empujaba, acompañando sus embestidas dentro mi boca. Llegaba hasta mi garganta, y temí ahogarme por un momento, pero el placer que sentía cuando él me follaba la boca valía el riesgo. Lo sentía hincharse, sentía cada vena y cada pliege de su caliente espada. Lo sentí tensarse bajo mi lengua. De repente se quitó de mí, casi con apuro.

Detente bonita... –le escuché decir con el respiro agitado. Sabes que me gusta más hacerte sentir a ti... lo mío no son las medallas de oro...

Y suavemente me empujó sobre la cama, con las piernas abiertas a él. Se arrodilló, comenzando a besarme los pies. Subió lentamente por mis piernas, haciéndome estremecer en cada contacto de su boca con mi piel. Separó mis labios con sus dedos, y me besó allí, donde latía mi deseo por él. Su lengua me penetró haciendo que mis manos se cerraran sujetando las sábanas. Lamía... mordía... bebía... y yo arqueaba mi espalda, mientras mis manos sujetaban su cabeza a mi sexo. No pude resistir a derramarme en su boca, y él saboreaba mi orgasmo como un gourmet. Con la paciencia del que sabe, esperó que se calmaran mis espasmos, mientras besaba mi vientre, subiendo por mi seno y pellizcando mis pezones. Rozó mi cuello, aspirando esa mezcla de mi perfume y el aroma de mi piel. Su mano tomó mi rostro, acercándose a mi oído.

Ahora serás tú... esa que yo conozco... la que siempre he intuido, sabido, sentido... –era tan firme en cada palabra que decía. Y así serás mía una vez más...

Me besó una vez más, con esa fuerza que ejercía sin necesidad de nada más que su ser en mí. Me alzó entre sus brazos, acariciándome toda. Se colocó por detrás de mi espalda, envolviéndome con su cuerpo, y me penetró con su rígida hombría. Sentía cada uno de sus pliegues chocando contra las paredes de mi cueva. Su respiración se agitaba junto a la mía. Me dominaba simplemente dejándome ser... me deseaba libre, y libre me entregaba a él. Sentí su sexo tensarse dentro mío, y al mío contraerse a su alrededor. Apretó su cuerpo al mío, mientras explotaba su orgasmo, quemando mis entrañas y mezclándose con mi esencia. Fueron segundos eternos. Sus embestidas eran vida, y en sus brazos era donde deseaba esa pequeña muerte momentánea.

Nos dejamos caer sobre la cama, y continuó con sus caricias. Sentía sus pies recorrerme las piernas... su boca en mi cuello... y su mano bajó por mi espalda...

Bonita... el fuego de tu ser me tensa, me excita... –me susurró. Pero es la pasión de tu alma la que me conquista...
Shhh no digas más... –y mi cuerpo entero volvía a encenderse... mi espalda se arqueó, acercando mi culo contra su pene, que volvía a erguirse; listo para más.
Mmmmm... justo lo que estaba diciendo... –y sus manos volvían a ser dueñas.

Él hacia poesía en mi cuerpo... y juntos creabamos la magia.

20 comentarios:

  1. Dulcemente culpable y cómplice de un encuentro inesperado en el que SER desde cada ápice de piel que desea y se entrega… Exquisita culminación de ambos cuerpos en comunión con sus almas que se poseen y se veneran…

    Palpita y vibra cada letra… Un placer deslizarme y sentir(las)…

    Bsoss y cariños, amiga ♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así como lo has dicho Gin... un encuentro de dos que se desean; con la piel, con el cuerpo, con el alma...

      El placer de que tú estés aquí querida Gin, es siempre mío.

      Besinos grandes grandes ♥

      Eliminar
  2. Me encantaaaa es poco...tiene todos los ingredientes...la parte más casual...la más sexual y ése punto dulce que transforma los deseos en pura magia...
    Qué grande eres misthyka...
    Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amando... no sé si tiene todos los ingredientes, siento que tiene los justos, los que me provocan, los que me encienden...

      Tú eres grande Peque... muy muy grande... como este beso que te envio.

      Eliminar
  3. Fabuloso relato. Sensual, caliente, imaginativo... No solo creábais magia los dos, sino tu escribiéndolo. Me ha encantado tanto por lo sensual como por la situación.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pecados... Pecados... Pecados... que propio tú lo encuentres sensual, caliente e imaginativo es más de lo que podía esperar, ya que cuando te leo de esos tres adjetivos no falta ninguno... siempre hay más contigo...

      Tentadores besos.

      Eliminar
  4. Querida mía, el viaje que has bordado hace que el encuentro tome cuerpo ante mí, he recorrido cada paisaje, cada palabra que invita a la siguiente y sobre todo... el final, no hay final más bonito para esa comunión.

    Mil besitos, preciosa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y el final tal vez sea sólo un inicio de un largo viaje...

      Montañas de besinos preciosa mía.

      Eliminar
  5. Una mujer con recursos y armas al servicio de su objetivo, muy decidida como para no obtener su premio de él. Bonito, sí, bonito relato y muy erótico ;)

    Dulces besos para ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una mujer que se ha cansado de esperar que las cosas le "pasaran", que el otro fuera el que decidiera... una mujer que una vez más, renació de sus propias cenizas, como ave fénix.

      Dulce debo decirle gracias por ver mi relato de este modo... sabe que lo considero un Maestro en el arte de las letras.

      Tentadores besos para Usted caballero.

      Eliminar
  6. Excelente, Misthy, excelente. No me equivoco si te digo que es el mejor viaje de ida que leí de vos hasta hoy. Una genialidad cada detalle, y me quedo corto con todo lo que pueda decir. Solo me resta decir que "el que se fue a Sevilla, perdió su silla"
    Besotes guapa, te quiero así siempre, y más ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues Hugo, no sé más que decirte que gracias... y por el resto, pues el tiempo dirá... tú entiendes.

      Tentadores besos guapo... y así seguiré, siempre a más.

      Eliminar
  7. Denso relato, erótico, sensual y sexual... que te pierdes en cada letra sintiendo cada impulso.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. PI... tú eres la Reina en estos tipos de relatos, y tus cumplidos hacen que quiera continuar a mejorar... gracias.

      Besinos.

      Eliminar
  8. Esos encuentros anhelados, prohibidos, excitantes...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esos encuentros en los que cualquier palabra es poco...

      Tentadores besos Rinaldo.

      Eliminar
  9. Aquí está haciendo un calor que para qué te cuento xD
    Las imágenes y el texto son una preciosidad, en especial el último gif con la última frase....
    "Él hacia poesía en mi cuerpo... y juntos creábamos la magia."

    Besos, Misty!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ivel... tú que eres una Escritora con mayúsculas, de historias que tienen magia en cada letra, me halagas con tu comentario.

      Muchísimos besinos Niña.

      Eliminar
  10. Un relato muy excitante. mi boca hace agua solo de pensar een esa espada. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida a mi casa Gerita.

      Sólo pensar en Todo Él la hace a una 'agua'...

      Besinos guapa.

      Eliminar