miércoles, 19 de octubre de 2016

Es que terminaré creyendo a la sabiduría popular, esa que dice: “No hay mal que por bien no venga.

Mi intención era desaparecer, no sabía por cuánto tiempo. Me marché sin fecha de retorno, al único lugar donde sin buscarme me encuentro siempre. Mis días pasaban sumergida en sus aguas, y acunada por sus olas. Y mis noches, en mares de letras a través del portátil. Estaba sobre la cama cuando improvisamente se abrió una ventanita de chat, había olvidado desconectarme...

¿Así que Dr. Jekyll y Mr. Hyde? ...personalmente hubiese preferido Lancelot de Lac y Sir Francis Drake.

Me quedé mirando la pantalla como encantada, y sonriendo. Impulsivamente le respondí...

Buenas noches Doctor ¿cómo me has encontrado? ” ...y esperé.
Emme... yo siempre sabré encontrarte.”, y no sé por qué lo imaginaba sonriendo.
¿Y cómo sabes que ese escrito era por ti? ...no creerás ser el único doctor.”, quería desafiarlo, toda ingenua yo.
Tú y yo sabemos la verdad sobre ese relato.”, y me hizo temblar recordando aquel primer encuentro.
Así es... ambos sabemos...”, agradecía no pudiese ver mi rostro en esos momentos.
¿Has descansado? ¿Ha servido el mar a hacerte sentir menos agobiada? ”, lo leía sorprendida.
¿Cómo sabes...? ”, no pude terminar de preguntar.
Ya te lo he dicho Emme... Yo sé leer tu alma...”, mi respiración comenzaba a agitarse.
Doctor...”, si hubiesemos estado hablando ni siquiera hubiese tenido que nombrarlo, él me hubiese sentido suspirar.
Dime... ¿estás ya en la cama? ¿qué llevas puesto? ”, de repente me dieron ganas de continuar ese juego que él estaba comenzando.
Sí, estoy en mi cama con mi portátil... estoy en bragas y con una camiseta blanca... aún hace una buena temperatura aquí...”, aunque esto podía volverse peligroso, no me importaba, no ahora, no con él del otro lado.
Mmmmm... ¿sabes?, yo también estoy de viaje... y estoy cerca, tan cerca tuyo que hasta podría tocarte...”, un escalofrío recorrió toda mi espalda.
Haces que tiemble...”, le escribí con total sinceridad.
Lo sé...”, y me envió una foto con la vista desde su ventana del hotel donde paraba. Miro al horizonte, y sé que allí estás tú...
Doc...”, realmente lo sentía cercano, y le envié las fotos que había hecho esa mañana. Me había contado que le gustaba esa zona y de sus viajes allí.
Ohhh... entrañables paisajes... te pienso allí y...”, no continuò, por un momento temí se hubiese cortado la comunicación.
...”, era inútil preguntar algo, y ante su silencio mi sangre comenzó a fluir aceleradamente.
Emme... Quítate la camiseta para mí... deseo imaginarte así...”, me mordí el labio inferior y sin pensar, hice lo que me había pedido.
Hecho...”, observaba ansiosa la pantalla esperando su respuesta.
Emme... te deseo... aquí... ahora... entre mis piernas...”, mi mano bajó por mi vientre hasta donde mi sexo había comenzado a mojarse por él.
Tú sabes aquello que estás provocando...”, y sí, lo sabía bien, pero extrañamente con él me sentía segura..., y libre de ser yo..., sin velos y al desnudo. Él llamaba a mi parte más elemental, dejaba mi alma expuesta. Hacía me volviera curiosa como una niña; ansiosa como una adolescente; salvaje como una hembra.  
Tú provocas esto en mí...” la imagen de su cuerpo desnudo y erecto, delineado en la penumbra de su habitación, apareció en mi pantalla.
Un escalofrío me ha recorrido entera...”, no mentía, como no lo hacía el henchido botón en el que se había ya transformado mi clítoris. Mis pezones, erectos y duros, dolían reclamando atenciones.
Soy yo tomándote... haciéndote mía...”, mis dedos se introdujeron en mí, haciéndome cerrar los ojos e imaginándome fuese él.

Dejé por un momento de escribir para sentirlo a él dentro mío..., haciéndose de mí, y conmigo. Era su fuerza la que entraba y salía de mí haciéndome gemir. Mi otra mano gozaba pellizcando mis pezones y mi espalda se arqueaba llamándolo. Sentía mi propio sexo contraerse entorno a mis dedos. Todo mi cuerpo convulsionaba a su imagen, a su ser en mí. Lo deseaba a él..., a él y su masculinidad; a él y su natural dominio sobre mí; a él y sus embestidas; ...a él, simplemente a él.

Tú... me has hecho volver...”, no sé cómo pero logré escribirle, él debía saber qué estaba haciendo conmigo.
Córrete para mí... que ahora, en este momento, tú me pertenezcas...”, y toda mi esencia se derramó en un orgasmo tan intenso que mojó mis sábanas.

Doc...”, en ese instante deseé estar a su lado y que escuchase mi voz ahogándose en su cuello. Que mis espasmos se calmasen contra su cuerpo.
Shhh Emme... ya sé...”, y sí, él me sabía, él me sentía y me leía como pocos. “Ven... Apóyate en mi pecho y descansa... que el día nos encuentre juntos...”.

Y así fue, porque finalmente, desperté ...y volví.



8 comentarios:

  1. Nada mejor que tener a alguien que sin saberte te es y es capaz de hallarte hasta cuando te crees perdida y saca de una lo más instintivo y primitivo sin prejuicios, sin más deseo que la de satisfacerse en libertad, entregándose porque quiere y desea...

    Y convertirse en una Jekil con un Mr. Hyde o que el Dr. se halle con toda una Hyde :-) :-)

    Besis.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo mejor siempre es encontrar cuando no se estaba buscando... y como bien dices, ese alguien que te sabe, te siente, te es... y te encuentra, aún cuando estás perdida para el resto del mundo...

      ...y en total libertad, disfrutarse y complementarse.

      Besinos.

      Eliminar
  2. Un Doctor con consulta a domicilio y nocturnas, al menos provoca buenos efectos.

    Dulces besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi abuelo siempre me decía: "Señor se nace, Doctor se hace"... he tenido la fortuna de encontrar ambos en un mismo ser... un Señor Doctor... y que encima provoca mucho más que buenos efectos.

      Tentadores y siempre respetuosos besos, Dulce Caballero.

      Eliminar
  3. Excitante fluir de caricias compartidas, bajo ese exquisito juego de seducción tras una pantalla… Lejos, a la vez que cerca, en ese fuego de la piel que vibra al unísono…

    Bello e incitante texto, querida, amiga…

    Un verdadero placer…

    Bsoss y cariños ♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hoy en día las distancias se acortan de una manera impresionante... y él está mucho más cerca que cualquier otro lo ha estado jamás.

      El placer de tus visitas y el honor de tu amistad es todo mío, querida Gin... besinos ♥

      Eliminar
  4. El erotismo viaja por tus letras creando una entrada impoluta, excitante y con una elegante sensualidad.

    Mil besitos, preciosa mía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi querida y admirada Auro... cuando eres tú a pronunciar estas palabras no puedo más que agradecerte enormemente, son mucho más que un cumplido.

      Besinos preciosa.

      Eliminar