domingo, 20 de noviembre de 2016

"Brrrrr brrrrr brrrrr ". El celular continuaba a vibrar dentro el bolsillo del jeans. Seguro era alguna estupidez de mis amigas en el grupo de whatsapp. Luego de cinco minutos pudo más la curiosad, y aprovechando lo aburrida que estaba en la oficina, abrí el celular... Sorpresa... un mensaje pero de él...

Buongiorno cara... ¿cómo ha iniciado tu día? 

Me quedé mirando el teléfono, con un calor subiendo por todo mi cuerpo, como siempre me ocurría cuando él me escribía. No lo pensé dos veces y me dirigí al baño. Entré en uno de los aseos, cerré con el pestillo y me senté sobre la tapa del vater para responderle.

Buenos días Doc... ”, respondí.
Emme... pensé estarías ocupada...”, como si no supiera que siempre me hago tiempo para responderle.
Nunca tanto para no responder a un saludo tuyo...”, deseaba ser complaciente.
Emme...”, lo imaginé pensándome de ese modo que él sólo sabe. “He terminado una guardia, pero he decidido quedarme en el Hospital, ¿por qué no buscas un excusa en la oficina y vienes para aquí... te estaré esperando en mi despacho.” ...debía bromear.
Sí, seguro... ya salgo.”, esperaba notara cierta ironía.
Entiendo... Quizás prefieras te espere en la pausa del almuerzo...”, no quería admitirlo pero el Doctor estaba acelerando mi pulso. No respondí más nada y él no volvió a escribir.

Salí del baño, volví a mi escritorio, pero cada cinco minutos controlaba el reloj. No había aún decidido si iría pero la idea de encontrarme con él no dejaba de darme vueltas en la cabeza.

Las 13:00, junté mis cosas y casi sin saludar a ninguno de mis compañeros, me fui. Pasé nuevamente por el baño para controlar mi maquillaje y, obviamente, mi ropa interior.

Mis pasos se dirigieron hacia el hospital rápidamente pese a los tremendos tacones que llevaba. Subí, llamé a su despacho y entré. De verdad me esperaba, y esta vez sí vi su sonrisa al verme llegar. Me acerqué, desafiándolo con la mirada. Se levantó y se me acercó.

Señorita, permítame... –y apoyó una mano sobre mi espalda, suave pero firme y decidida. Y ahora, acompáñeme... –abrió la puerta de su despacho y salimos.
Doc... –la expresión de mi rostro completó la frase.

Terminamos en el vestuario para hombres. Me resistí ligeramente a pasar.

Entra, Emme... –me susurró al oído.

Así hicimos y cerró la puerta con llave. Me colocó mirando hacia la pared, como para un castigo escolar. Sujetó con firmeza mis manos con las suyas.

Emme... –susurró nuevamente. Te deseo...
En estos momentos creo eres Drake... –y mi respiración era evidentemente agitada.
Mmm... ¿así que es eso lo que deseas? –mientras una de sus manos desabrochaba mi camisa y rozaba ya mi seno por encima del sujetador.
Eso y más... –casi no me reconocía en mis propias palabras, él parecía saber qué era aquello que yo deseaba, que mi cuerpo pedía, que mi alma anhelaba, antes de mi.

Habían sido días difíciles y él me había dado toda su ternura y su apoyo, y con ello logré continuar. Pero ahora deseaba al hombre, lo deseaba a él. Porque era él quien lograba conectarse con esa parte de mí más recóndita, más elemental, más salvaje. ¿Cómo lo hacía? Pues no lo sé, pero él lograba hacerme sentir plena. Con él podía ser yo completamente, sin máscaras.

Pude sentir como sonreía complacido. Se apoyó a mi espalda, inhaló el perfume de mi cuello y comenzó a besarlo, a morderlo. Sus dedos pellizcaban mis pezones, y ese dolor mezcla de placer me excitaba. Se apartó apenas de mí.

Quítate el jeans... –su voz no pedía. Ahora...

No dudé y lo hice. Su mano comenzó a bajar por mi vientre y se coló por entre mis bragas. Abrió mis labios, haciendo que se me escapase un gemido.

Me encanta que ya estés mojada para mí... –y escuché bajar la cremallera de su pantalón.
Por y para ti... –arqueé mi espalda en modo que mi culo se apoyara en su erección.

Separó mis piernas con las suyas, bajando mis bragas como con furia, y penetrándome. Sentí su tremenda polla por cada uno de mis pliegues. Una mano sostenía mis caderas y la otra me sujetaba el cuello, casi quitándome la respiración. Su aliento calentaba mi nuca y su fuerza mi sangre. El sabía despertar todos mis demonios y dominarlos sin más. Sólo su voz, sólo hacerse presencia en mí. Había establecido una conexión con mi alma inexplicable, y hasta ese momento desconocida. Sus embestidas me estaban matando, y al mismo tiempo devolviéndome a la vida.

Emme... –y su voz sonaba agitada. Sólo mi nombre pronunciò, diciéndolo todo mientras su caliente semen inundaba mis entrañas, y yo me corría a su mismo salvaje ritmo.

Esperó un momento, hasta que la respiración de ambos volviese a la normalidad, y se deslizó fuera de mí. Lo oía vestirse mientras yo era incapaz de moverme.

Emme, vístete... –sonaba firme. No podemos permanecer más aquí.
Sí... Obviamente... –comenzaba a reaccionar mientras acomodaba mi camisa y cerraba el jeans.

Se dirigió hacia la puerta, abriéndola y haciéndome salir. Apoyó su mano en mi espalda, a la altura de mi cintura, haciendo que me girase para verlo.

Ve a tu apartamento, debo terminar con mis visitas... Te escribo apenas termino... –y me sorprendió depositando un beso sobre mi boca. Tengo una sorpresa para ti esta noche.

No esperó mi respuesta, se marchó hacia su despacho sin mirarse atrás. Y yo, yo me tomé la tarde libre; disfrutando aún de su tacto en todo mi cuerpo, y... esperándolo.

14 comentarios:

  1. Mmm… Y después de tan lujurioso embiste de lujuria y deseo…un excitante preludio de la noche que está por llegar…

    Letras que destilan lascivia… Fuego en la piel que brama…

    Altamente exquisito e incitante, querida amiga…

    Bsoss y cariños gigantes ♥

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    1. Como siempre digo mi querida Gin, tú eres demasiado generosa conmigo y con mis letras; producto de tu afecto y sincera amistad, lo cual agradezco enormemente.

      Besinos preciosa... ♥

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  2. ¡Qué bien ponen la mesa esos camareros del gif! Se nota que el jefe los apremia con el menaje, ansia viva por el desempeño... Me voy a pasar por ahí a oler la cubertería, los platos y los manteles, espero que esté todo colocado para el banquete.

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    1. ¿Has visto que eficientes son Raul? Te pido me adviertas cuando pases por allí, me interesaría saber tu particular opinión.

      Tentadores besos.

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  3. Ese Doc es peligroso si aumenta el ritmo cardiaco tan fácilmente, aunque la paciente colabora bastante según leo. Se me ha ocurrido una broma sobre la especialidad del Doc, pero mejor me la reservo :)

    Dulces besos y dulce semana.

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    1. Mmmmmm Dulce Caballero ha Usted despertado mi curiosidad, una de mis "debilidades"... tal vez algún día me cuente esta broma que se le ha ocurrido.

      Tentadores besos.

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  4. Una história tensa.... me quedé preocupado en llegar alguna persona y sorprender la pareja... pero tudo erminó bién... o mejor aún..todo empezó bién, porque la noche habrá más sorpresas... Quiero saber la continuación del encuentro..como ha sido la noche... en detalles.
    Una pregunta... me quedé con la polla dura al leerte... Era permitido????
    Dulce besito!!!!

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    1. Delitos, qué placer tenerte otra vez por aquí.
      Para la continuación de la historia con el Doc deberás aún esperar, y espero te complazca cada detalle.
      Con respecto a tu pregunta... ¿podría acaso prohibir una reacción tan natural y placentera?

      Tentadores y delictivos besos.

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  5. Imagino la escena en el vestuario para hombres y mmm ese castigo escolar que despertó tus demonios, muy excitante tu relato.

    Muacksssss.

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    1. Mi querida Perla, tú imaginando esa escena puedes convertirla en algo aún más excitante.

      Besinos muchos.

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  6. Me quito el sombrero, el Doc sabe y se las trae muy bien. Veamos pues que sorpresa le depara a Emme, aunque a esta altura...
    Besotes Misthy!

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    1. El Doc es un hombre especial; y veremos qué sorpresas tiene preparadas. Porque si algo he aprendido con él, es que cuando crees que ya nada podría sorprenderte, lo hace nuevamente.

      Tentadores besos Hugo.

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  7. Si en un "aquí te pillo, aquí te ...", cuando lo tenga todo calculado debe ser tremendo este hombre.
    Capaz de enervar hasta lo que una desea y no sabe ni que lo desea.

    Besos.

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    1. Estimada PI... leyéndote podría decir que lo conoces. Él es perfectamente como lo has descripto.

      Besinos.

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