viernes, 11 de noviembre de 2016

Estaba controlando mi buzón de mails. Leyendo a algún amigo y comentándolo, cuando recibí la noticia. No supe cómo reaccionar. Automáticamente cerré mi portátil que estaba sobre la mesa del salón, y fui a sentarme en el sofá. Apreté mis piernas contra el pecho y comencé a llorar. No sé cuánto tiempo estuve así. El celular no dejaba de sonar, por lo que decidí responder.

Soy yo... –la firmeza de su voz lo caracterizaba. ¿Qué sucede Emme?
¿Cómo sabes que sucede algo? –y no lograba serenarme.
Cara... –era su modo de acariciarme. Primero, son horas que no te comunicas; y segundo, me lo has apenas confirmado con tu pregunta y el tono de tu voz.
Doc... –y no pude contener más las lágrimas. Le conté todo, lo más resumido posible, ya que sabía estaba en su trabajo.
Espérame... –respondió sin titubeos. En una hora finalizo mi guardia y me dirijo a tu apartamento.
Es que... –no deseaba complicarle el fin de semana, sabía cómo eran sus guardias de 24 horas.
No discutas Emme... en una hora estaré allí... –sabía que no habría modo de hacerlo desistir; y en realidad, no deseaba hacerlo. Ahora debo dejarte, me están llamando... a luego, kiss.

Volví a hundirme en el sofá, sabía que debía reaccionar pero sólo deseaba llorar y deshacerme de esa angustía que me calaba hasta los huesos. Estaba como adormilada, al menos hasta cuando tocaron a la puerta.

¿Si...? –me encaminé hacia la puerta y abrí antes de escuchar su voz.
Emme... abre... –y sí, era él, como había dicho.

Quedé quieta sosteniendo la puerta abierta, pero sin lograr mirarlo a los ojos. Entró y cerró tras de sí. Pasó una mano por debajo de la abertura de mi camisa, tomándome por la cintura y acercándome a su cuerpo. Me sostuvo así, pegada a él, fuerte, hasta que mi respiración comenzó a ser más relajada. Me giró, colocando su mano abierta sobre mi vientre, y haciéndome caminar hasta el sofá.

Iré a preparar un baño... –no fue una pregunta, ni siquiera una sugerencia; él tomaba las riendas. Ya regreso.

Quedé allí, mirando al vacío. Diez minutos después estaba parado delante mío con la toalla en la cintura, y su mano tendida hacia mí.

Vamos... –sabía de estar actuando como una niña, pero no lograba hacer diferente... pero ahora estaba él.

Tomé su mano y fuimos hacia el baño. Me desvistió con destreza. Quitó mi camisa y mis bragas, dejando caer todo al suelo, junto a su toalla. Ingresó en la tina e hizo que me sentara delante de él, entre sus piernas. Comenzó a enjabonarme el cuerpo, suave, delicadamente. Mi espalda... mis brazos... mi vientre... mis piernas... mi sexo. Sentía su erección golpear mi culo por debajo del agua, pero él sabía, sabía que yo no podría, sabía que no era el momento. Igual continuó, lavó mis cabellos, y cuando el agua comenzaba a enfriarse, se puso en pie e hizo que me alzara. Secó mi cuerpo con el mismo cuidado con el cual me había lavado, y había lavado mi angustía.

Nos dirijimos a mi habitación.  Se recostó en la cama, conmigo entre sus piernas. Comenzó a desenredar mis cabellos, lo hacía lentamente. Al terminar, besó mi cuello y cada uno de mis hombros. Ambos continuábamos a estar desnudos. Lo sentía latir contra mi cuerpo, sentía su calor abrasarme. Mi piel reaccionaba ante él, a su tacto, a sus atenciones. Comencé a sentirme serena, liviana. No dejó de acariciarme hasta que me dormí entre sus brazos. Fue allí que desperté... junto a él.

No habíamos follado, no... pero él me había hecho el amor toda la noche.

16 comentarios:

  1. Qué hermoso relato, querida amiga… Porque hay momentos para el amor…ése de cariño y caricias, de calidez deslizándose entre las manos; dulce cobijo, bajo la piel que siente y ama…

    Precioso… Siempre un placer leerte, y sentirte...

    Bsoss y cariños, y muy feliz finde ♥

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    1. Gracias querida Gin. Hay un tiempo para todo... y él sabe muy bien cuáles son los suyos, los míos... y los nuestros.

      Cada día que pasa el placer y el honor de tu amistad, es mío.

      Besinos preciosa...♥

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  2. Pieles desnudas gozando de la humedad del amor.

    Mmmm delicioso texto.

    Un beso muy tentador.

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    1. Gozando del otro... de una forma que va más allá de los cuerpos y de lo meramente físico.

      Besinos grandes guapa.

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  3. Querida mía... es la mejor comunión, sostener el alma y hacerle el amor vigilando su pena.

    Mil besitos, preciosa.

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    1. Tú lo has dicho Poetisa... es lo que él me ha hecho, y continúa a hacer.

      Miles de besinos preciosa.

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  4. Bueno, se puede follar sin llegar al coito creo yo y con tanto amor como describes en tu relato.

    Dulces besos y deseos de un dulce fin de semana para ti.

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    1. Dulce Caballero, por aquello que conozco de Usted, sé que sabe perfectamente de lo que describe mi relato... follar el alma es algo mucho más intenso que sólo el placer de lo físico.

      Tentadores besos para Usted deseándole un muy buen inicio de semana.

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  5. precioso, y sobretodo encontrar alguien así!
    besiss

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    1. Así es Princess Luna, encontrar un ser así es algo precioso, de agradecer y cuidar.

      Besinos.

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  6. Decir que es hermoso, es poco. La belleza del amor que desafía todas las leyes de la física y la química. La demostración que el amor es mucho mas grande con acciones tan simples, sencillas.
    Un beso enorme Misthy...

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    1. Son los pequeños gestos, los detalles, los que realmente "hablan". Casi cualquiera es capaz de bellas palabras pero cuando las brasas arden, ahí se ve quién es capaz de estar contigo, aún si eso significa bailar en el fuego.

      Tentadores besos querido Hugo.

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  7. El amor es algo más que carne... como el sexo... Hay mil maneras de follar, de sentirse de esa persona y esa persona de ti...
    Dio lo que hacia falta. Lo que se necesitaba: un poco de comprensión, una caricia, un mimo... sin más.

    Besos.

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    1. Tú lo has dicho perfectamente. Los seres verdaderos "están" más allá de tiempos y distancias... y tengo la fortuna de contar con algunos de esos seres en mi vida.

      Besinos.

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