martes, 1 de noviembre de 2016

Otoño. Tercer día de lluvia consecutivo. Definitivamente no iría a trabajar, no se me daba la real gana. Haría como mi gato, me pasaría el día yendo de mi habitación al salón, de mi cama al sofá. Hubiese querido apagar y desconectar todo, pero debía dejar mi celular encendido por si llamaban de la oficina.

"Ding...", mail nuevo en la bandeja de entrada. ¿Y ahora? Realmente, si era un problema de trabajo no quería saberlo. No deseaba salir bajo la lluvia a solucionar problemas de otros. Tomé el celular y abrí el correo.

"Buenos días... ¿qué haces en este maravilloso día? ", con cualquier otro hubiese reaccionado mal, pero con él..., con él no. Su ironía siempre me ha hecho sonreír. Dos segundos y ya estaba respondiéndole.
"Pues probando los placeres de la vida felina... ¿y tú? ", si alguien en este mundo es capaz de comprender mis dobles sentidos, ese es él.
"Ding...", nuevamente, él seguro. "Jajajajaja... me... te imagino... pero con el fresco dicen que es mejor caliente... y con un poco de miel...", sabía lo tomaría por ese lado, nos sabemos sin más.
"Deja... deja... mejor no digo nada, todo lo dicho puede ser usado en mi contra...", y no paraba de morderme el labio mientras reía, como si él pudiese verme. "¿Sigues de viaje o ya has vuelto? "
"Ding...", era veloz esa mañana, aunque sigo sin explicarme por qué no usa el chat. "Si me abres la puerta, lo sabrás...". Miraba sin comprender del todo; seguro estaba de bromas. Eso creí hasta que llamaron a la puerta, y contuve la respiración.

¿Si...? –y el corazón ya me latía fuertísimo.
¿Piensas abrirme o debo llevarme los churros? –no podía ser pero sí, era su voz, era él.

Abrí la puerta y me arrojé literalmente a sus brazos. Me colgué de su cuello y lo besé. Debía sentir cuánto lo había echado de menos. Mi boca lo buscaba, lo comía, mientras mis dedos se enredaban en su pelo; y su brazo libre me sujetaba por la cintura.

¿Entramos o nos desayunamos aquí en la puerta para espectáculo de tus vecinos? –logró murmurar sobre mi boca mientras le mordisqueaba el labio.
Entremos mejor... –y me llevaba en andas pegada a su cuerpo.

Me sentó sobre la mesa del salón. Enredé mis piernas alrededor de sus caderas, empujándolo hacia mí. Mis brazos aún estaban alrededor de su cuello. Temía que de soltarlo, se esfumara; como tantas veces había pasado en mis sueños.

Te he echado de menos... –y mi boca se apoyaba en ese pocito que se le hacé en el mentón. Me has hecho mucha falta.
Lo sé... –sus dedos jugaban entre mis cabellos. Y siento mucho no haber estado cuando me has necesitado; pero tú sabes que no importa dónde vaya, o cuánto me demore, siempre, siempre volveré a ti.

Apoyó su boca en mi frente y me sujetó contra su pecho, fuerte, como nunca antes. Era él, y a la vez era diferente. Nos separamos sin decir nada, sólo nos mirábamos a los ojos. Bajé lentamente de la mesa, y fui hacia la cocina.

Estaba por hacerme un café cuando has llegado, ¿deseas también uno? –de repente lo sentí por detrás mío.
En realidad, no... –sus manos rodearon mi cintura. He tardado ya mucho tiempo, eres tú lo que deseo.

Una de sus manos inició a subir, desabrochando mi camisa a su paso. Acarició mi seno por encima del sujetador, y me tomó por el cuello. Su boca se apoyó en mi nuca, besándome desde el cuello hasta el lóbulo, el que mordisqueaba encendiendo mis ganas de él. Su otra mano comenzó a descender acariciando mis caderas, las que comenzaron a moverse indecentemente, frotándose
contra la dureza de su sexo. Subió mi falda y sus dedos abrieron mis labios, comprobando toda la humedad que ya había provocado. Se deshizo de su camisa, arrojándola al suelo; para luego abrir mis piernas con una de las suyas. Arrancó mi sujetador rompiendo sus tirantes, magreando fuertemente mis tetas. Debí sostenerme de la encimera, mis gemidos ya eran incontenibles, lo mismo que mi deseo de arquear la espalda y sentir su polla. Lo deseaba, y él a mí. Sin pensarlo, me giré y desabroché su jean, bajándolos junto a su boxer. Mis manos lo recorrieron todo, acariciándolo, sintiéndolo crecer aún más. Me tomó por las caderas y me sentó sobre la misma encimera, sujetando mi cabello en su puño. Se acercó lentamente, penetrándome, abriéndome para él y su erecta virilidad. Besaba y mordía mi boca, mientras mis uñas dibujaban su espalda. Sentía cada vena suya enchida, cada uno de sus pliegues; mis paredes contraerse entorno a él. Ninguno de los dos decía nada, sólo se escuchaba nuestras respiraciones agitadas. Mis gemidos, sus gruñidos. Lo sentí tensarse entre mis piernas. Me hizo mirarlo directamente a los ojos, y sentí su hombría quemándome las entrañas, mezclándose junto a mi esencia.

Nos quedamos así por un momento, hasta que se calmaron los espamos de nuestros orgasmos. Se apartó de mí y recogió su ropa. Pensé se vestiría y bajé de la encimera, pero en cambio, se giró ofreciéndome la mano.

¿Vamos juntos a la ducha esta vez? –me lo quedé observando y por un segundo no supe qué responder. Te lo he dicho, esta vez he venido por ti, esta vez no dejaré escapar la oportunidad.

Ni una palabra salió de mi boca. Sólo sonreí y tomé su mano.


20 comentarios:

  1. Una candente sorpresa, pero mi duda es, dónde quedaron los churros? :)

    Dulces besos para una dulce semana.

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    1. Más que candente, se lo aseguro... Y ¿los churros? ...pues en algún momento nos [los] comimos.

      Tentadores y respetuosos besos Dulce Caballero.

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  2. Un encuentro esperado , sensual y sobre todo por favor decime que se comieron los churros!!!

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    1. Antes que nada, bienvenido a esta casa Demian.

      Esperado encuentro... nada más acertado. También tú preocupado por los churros, pues dime ¿qué crees?

      Tentadores besos.

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  3. La verdad, los churros me preocupan poco... De todas formas, para qué churros cuando hay algo más goloso... Mi mente divaga ya de buena mañana y podría comentarte en base a una metáfora... pero es posible que ya la sepas :-) :-) Así que disfrutar de ese deseado desayuno... y acurrucarse de nuevo como los gatos.

    Besos.

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    1. Ya somos dos a quienes los churros no preocupan mínimamente... y sí que la sé la metáfora, y me has hecho reir con ella.
      Desayunar... y acurrucarse... y por qué no, almorzar, merendar, y cenar... ;)

      Besinos guapa.

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  4. Mmmm ha sido un muy buen follasayuno, de los mejores y más tentadores, alimentándose encima de la mesa y la leche bebida hasta el fondo de su cielo escurriéndose en el delirio del placer, de lo mejor... Una gozada esta entrada, Misthyka.

    Un beso enorme y tentador.

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    1. Pues niña, tienes una forma tan particular de decirlo que hasta temo quedar satisfecha antes de comenzar, sólo con leerte.

      Besinos Perlada.

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  5. Exquisita como siempre Misthy. No caben dudas que estás cada vez mejor en estos textos. Hablando de churros, una vez me contaron como usarlos en estas situaciones. Pero eso va a ser letra para otra historia 😉
    Besitos guapa!!

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    1. Muchísimas gracias por tus cumplidos Hugo... aunque ahora me has dejado curiosa de estas situaciones, espero no me hagas esperar demasiado para contármelas.

      Tentadores besos.

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  6. Muy sensual, felino y delicioso relato, como suele ser habitual en ti Misthyka. Espero poder pasarme más a menudo por tu blog, que últimamente estoy hasta arriba de trabajo.

    Un beso.

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    1. Me gustan los adjetivos que has elegido para mi relato... y no te preocupes por si pasas más o menos a menudo, lo importante, como en todo y tú lo sabes, no es la cantidad sino la calidad... y en ti esa no falla.

      Tentadores y carnales besos.

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  7. Esas sorpresas que llegan de la nada y hacen que el día sea especial, que el tiempo se congele en el minuto más bonito y que el momento vivido valga la pena por siempre.
    Me encantó... hoy vengo a por ti.

    Mil besitos, preciosa.

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    1. Ese tan esperado momento, ese que ha valido cualquier espera, ese que durará por siempre.

      Montañas de besinos.

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  8. Mmm… Me encanta esa situación de la cocina… Y todos y cada uno de los detalles que ha destilado tu pluma, querida amiga… Verdaderamente sensual e incitante…

    Una exquisita y placentera sorpresa…que degustar en la cocina, en la ducha, o en cualquier sitio!! ;-)

    Mil Bsoss y cariños!! ♥

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    1. Tú lo has dicho Gin... algo para disfrutar en cualquier sitio y a cualquier hora.

      Miles y más besinos...♥

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  9. Mmm ... Texto muy erótico .....

    paz y amor
    1ManView

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    1. Mmmmm... muchísimas gracias IMan.

      Tentadores besos.

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  10. Qué obsesión por los churros, y la encimera qué, aguantaron las estanterías???

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    1. Bienvenido a ésta, mi casa, Raul... es un placer.

      Todo ha aguantado... y, hasta te diría, espera más.

      Tentadores besos.

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