domingo, 22 de enero de 2017

Cuando aparece la persona justa, comprendes porqué nunca antes ha funcionado con ninguna otra.” Cada día que pasaba encontraba más real esta frase. Desde que había conocido al Doc todo resultaba perfecto. No había día que no comenzara con su “Buongiorno mia cara...”, sus besos y mi café. Y estos no concluían hasta recibir su “Buenas noches... ten húmedos y apasionados sueños...”, y esa carita de diablillo que tanto me pone.

Por eso, y por mil cosas más, ya deseaba saberlo en mí, sentirlo sobre mi piel como sólo él sabe. Ya había pasado su extenuante guardia navideña, mi explosivo fin de año, su tradicional fiesta de Reyes, y el cumpleaños más importante de mi calendario... ahora era tiempo para nosotros, y debía planificarlo para que sucediera lo más pronto posible.

Brrr... brrr...”, la vibración del celular me sacó de mis pensamientos.
Buongiorno mia cara... dime en qué horario te encontrarás en tu casa, quiero hacerte llegar algo...”, él... siempre él.
Buongiorno Doc... estoy en casa, enferma... pasa que no quería preocuparte...”, creo que no llegó a colocar el ‘visto’ al mensaje que ya me estaba llamando.

¿Y eso? ¿cómo es que no me lo has dicho anoche? –su modo de cuidarme.
Pues eso Doc... un simple resfriado, con algo de fiebre... –y probaba a que no se notara tanto lo nasal de mi voz.
¿Te encuentras sola? –y fue automático mirar hacia el otro lado de mi lecho.
Sí... pero... –no deseaba complicaciones, aunque sabía que él no aceptaría un 'pero'.
Nada Emme... en 20 minutos estoy allí... –me interrumpió sin darme posibilidad de negarme, aunque si no deseaba hacerlo. ¿La llave para las “emergencias” está donde siempre?
Sí, sí... te espero en mi habitación. –envió un beso y cortó sin más.

Veinte minutos después estaba en pie al lado de mi cama. Me había dado justo el tiempo de arreglarme un poco y cambiar mi lencería, una cosa es que me viera enferma, otra desarreglada.

Primero el deber... deja te visite Emme... –lentamente quitó las sábanas y el edredón... y sonrió. Hay ciertas veces, que adoro más que nunca mi profesión.

Oscultaba mi pecho, mientras hacía que inhalara y exhalara profundamente. Recorría mi espalda, lentamente. Se colocó por detrás mío, podía sentirlo respirar tan cerca de mi cabello, que ya no sabía si era la fiebre o mi deseo urgente de él, pero me sentía arder. No quería, no me importaba su parecer médico, lo deseaba a Él, al hombre. Apoyé mi cuerpo a él, mi culo rozó su pantalón... esa tela no podía simular la medida de su erección. Él también me deseaba, y su reacción no se hizo esperar. Sus manos tomaron mi seno. Su tacto tan firme y delicado a la vez. Sus dedos comenzaron a pellizcar mis pezones, que se endurecieron al instante. Mientras su boca besaba y mordía mi cuello. Luego fueron mis manos las que buscaban su polla... deseaba sentirla y hacer que entrara en mi cueva. Escuché como bajaba su cremallera. Me giré, quería tenerlo delante y mirarlo a los ojos. Le desabroché y quité su camisa. Mi lengua recorría su pecho, mientras mis manos se deshacían finalmente de su pantalón y su boxer. Lo deseaba, deseaba empalarme a él, sentir como me abría con su miembro. Sus dedos jugaban entre mis labios, presionando mi clítoris. Ahogaba mis gemidos en su cuello mientras mis uñas dibujaban su espalda. Hizo que me tumbara en la cama. Abrió mis piernas, y su mano me tomó por el cuello. Me penetrò lentamente, podía sentir cada pliegue y cada vena. El ritmo de sus caderas entrando y saliendo de mí hizo que me olvidara de todo, hasta que escuché su voz.

Emme... –y sentí como se tensaba todo su cuerpo sobre mí.

No hubo necesidad de más. Arqueé mi espalda y mis piernas se enlazaron a su cintura, mis talones golpeaban sus muslos. Lo sentía latir, pulsar dentro mío. Nos corrimos al unísono. Lo caliente de su esencia se hizo una con la mía, quemando las paredes de mi cueva.

Se quedó un momento recostado sobre mi cuerpo, hasta que su respiración y la mía volvían a la normalidad. Lentamente se retiró de mí, alzándose y comenzando a vestirse.

No conocía este tipo de tratamiento para los resfríos... –y no dejaba de mirar como se vestía, como cerraba su camisa... si continuaba así, sabía que volvería a excitarme.
Emme... tus ojos... aún enferma eres insaciable... –él me sabía, y eso me gustaba. Me encanta que seas así, mia cara.

Se detuvo un instante dándome la espalda. Se giró, y colocó una pequeña caja sobre la mesilla de noche.

Allí te dejo la sorpresa que había preparado para ti... –me tomó el mentón e hizo que lo mirara a los ojos. Pero la abrirás una vez que me vaya, ¿has entendido?

Le hice que sí con la cabeza, sin decir una palabra. Me besó en la frente como si fuera una niña, y se marchó. Apenas oí como se alejaban sus pasos, abrí la caja...

Una llave y una nota con una dirección y... “un apartamento sólo para nosotros; pronto, muy pronto mia Cara.”.

16 comentarios:

  1. Maravilloso texto, me he imaginado cada detalle, sólo que espero la siguiente parte , porque habra otra ¿no es así? En el departamento. ME quedo de seguidora. Saludos

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    1. Bienvenida a mi casa Jova!!! Eso primero que nada, es un placer el que hayas llegado hasta aquí y desees quedarte. Obviamente habrá una continuación... el Doc es un Hombre sorprendente sin dudas.

      Besinos y a prontito!

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  2. Tienes un don para barajar la sensualidad sin que suene fuera de lugar... me encanta como describes, hilas y llevas una historia pincelando la pasión.
    Te felicito, preciosa.

    Mil besitos.

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    1. Mi querida y admirada Auro... tus palabras hacen que me emocione mucho. Es más que un halago viniendo de tu parte, de verdad.

      Besinos enormes y muchos preciosa.

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  3. Yo si conocía ese tratamiento, sudar es lo mejor para cuando hay resfríos o fiebre, ese Doc sabe lo que hace ;)

    Dulces besos y dulce semana.

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    1. Pues Dulce, de haberme Usted advertido de semejante tratamiento tal vez hubiese llamado antes a mi médico personal... pero por otra parte, comprendo que se encontraba al oscuro de mi padecer. Ahora para la próxima vez ya sé qué debo hacer.

      Tentadores y respetuosos besos Caballero.

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  4. No creo que la fiebre haya bajado, es mas, diría que llegó a picos insospechados.
    Nuevamente el Doc no deja de sorprender.
    Excelente como siempre Misthy, besos enormes!

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    1. Aún así, querido Hugo, debo decir que el tratamiento ha dado resultados muy satisfactorios; tanto que dudo si no sería el caso de volverme a enfermar.
      El Doc, si hay algo que no hace, es dejar de sorprender.

      Tentadores besos.

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  5. No tengo mucho tiempo, cuando pueda lo leeré con calma... ¡My expensive!

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    1. Caro Raul, conmigo no debes hacerte problemas, tú eres bienvenido siempre aquí, y pasas cuando puedes y así lo desees, sin ningún tipo de compromiso u obligación.

      Tentadores besos.

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  6. Qué mejor tratamiento para el estado febril, que un cuerpo incandescente adherido al tuyo, en esa comunión de sentires por los que exudar cualquier virus por cada poro…

    Bello, dulce y exquisito, mi querida amiga… Deslizarse por aquí, es prender alma y piel…

    Bsoss y cariños gigantes ♥

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    1. Mi querida Gin... luego de semejante tratamiento médico, puedo asegurar que no hay nada mejor, y no podría desear nada diferente...

      Me ha encantado eso de 'alma y piel'... ;)

      Besinos muchos muchos ♥

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  7. De lo mejor que he leido en mucho tiempo...de una elegancia y de una manera de trasladar...cada suspiro...cada pensamiento...cada sensacion...y eso es tan complicado...sin caer en lo soez...
    Me encanta esta historia mysthika...me hace vibrar como hace tiempo ningun texto lograba...
    Un beso enorme!!

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    1. Pequeña... aunque me repita infinitas veces, cada vez que te leo por aquí, provocas una sonrisa enorme. Y saber que mis historias te hacen vibrar, nada menos que a ti... es una gran satisfacción, de verdad.

      Un beso gordo!!

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  8. que bonito escribes misthyka!esa sensualidad en tus letras aun siendo un texto explosivo. tendré que visitarte más y dejarte mis saludos!

    besos

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    1. ¡Bienvenida a mi casa Princess Luna!

      Muchas gracias por tus palabras, y pasa por aquí cuantas veces desees, el placer de tus visitas es y será, todo mío.

      Besinos!

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