domingo, 12 de febrero de 2017

No sé cuánto tiempo había pasado. Cualquier sonido ponía mis sentidos alertas. Pero fue en ese instante, en el que sentí las llaves en la puerta, que inicié a temblar. No de miedo, sino de deseo.

Escuché sus pasos, serenos, acercarse a la mesa donde estaba esperándolo. Pude sentir su mirada recorriendo mi cuerpo. Supe que se quitó la chaqueta, y conociéndolo bien, también supe que la había acomodado prolijamente sobre una de las sillas. Se ubicó por detrás de mi cabeza, y percibí su perfume mientras él abría y giraba los puños de su camisa. Pasó el revés de su mano por el borde superior de mi corset, acariciando apenas mi seno. Mi piel se erizó con su contacto. Continuó por uno de mis hombros, por mi cuello, hasta llegar a mi rostro. Delineó mis labios e instintivamente abrí la boca. Él introdujo sus dedos que lamí con ansiedad, con ese deseo que tenía esperándolo. Los recorría con mi lengua, sin apenas moverme, porque sabía que era lo que deseaba. Mi respiración se agitaba y él quitó sus dedos de mi boca, por lo que yo la cerré. Me dió un cachete en plena cara. No fue fuerte, pero me sorprendió, y volví a abrir la boca. Escuché el sonido de la cremallera de su pantalón al abrirse, y un escalfrío recorrió mi espina dorsal. Tiré mi cabeza aún más atrás. Él apoyó su erección en mis labios. Mi lengua saboreó su hinchado glande. Estaba ya húmedo. Su piel desprendía un aroma exquisito para mis sentidos, una mezcla de lujuría e infierno que estaba volviéndome loca. Sentía mi propia humedad entre mis piernas, deslizarse entre mis muslos. Comenzó a follarme la boca. Sentí su polla llegar al fondo de mi garganta, por un momento creí ahogarme. En ese momento creí que podría correrme sin siquiera tocarme. Fue ahí que él se quitó de mi boca, acercándose a mi oído.

No oses correrte, mia cara. –como si pudiese leerme los pensamientos. Lo harás sólo y cuando yo te lo diga.

Escuché como giraba alrededor de la mesa, y terminaba de quitarse la camisa. Se acercó e hizo que plegara mis piernas. Acarició mi terso pubis y abrió mis labios.

Me encanta y me excita cuando estás tan mojada... –su voz acariciaba el interno de mis piernas, mientras sus dedos iniciaban a penetrar mi cueva y jugar con mi henchido clítoris.
Tú provocas eso... –mis gemidos entrecortaban mis palabras.
Por y para mí... –sentía ese tono orgulloso.

Retiró sus dedos de mi interior, y sin más me penetró. Me abría a él en cada bestial embestida. Su pelvis chocando contra mi sexo. Mis paredes se contraían entorno a su erección. Estaba siendo una tortura el demorar mi corrida, una deliciosa tortura. Podía sentir toda la tensión de su cuerpo y el mío. Sus manos, que sostenían mis caderas, y que luego comenzaron a subir por mi abdomen, desabrocharon el corset, liberando mis pechos. Los sujetó con fuerza, pellizcando mis pezones, haciéndome perder todo resto de consciencia.

Córrete... –su voz volvía a traerme en sí. Córrete ahora... para mí...
Siiiiiiiii... –fue el detonador para explotar y derramarme sobre su falo, de manera plena y desbordante.

Pero él no se había corrido. Y antes de que yo calmara mis espamos, se retiró de mí. Me tomó fuertemente de la cintura y me bajó aún más hacia él. Hizo que mis piernas envolvieran sus caderas. Entonces sentí. Sentí su corrida sobre mí, su caliente y abundante semen entre mis tetas. Una de sus manos las recorría, y lo llevó hasta mi boca.

Prueba un poco de lo que tú me has provocado... –ahora su tono era satisfecho.

Me ayudó a incorporarme y sentarme en la mesa. Sin separarse de mi lado, quitó la venda de mis ojos. Me tomó de la barbilla, mirándome atentamente.

Y esta noche apenas ha iniciado... –no pude evitar morderme el labio, había vuelto a excitarme.




22 comentarios:

  1. ¿Quién podría negarse a dejarse seducir por estos juegos así y dejarse guiar en el cumplimiento mutuo de las fantasías y el deseo?
    Me encanta la serenidad de Él.

    Besos enormes.

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    1. Pues no sé quién podría... yo no tengo ninguna intención de hacerlo.

      Besinos grandes, grandes hermosa.

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  2. No deja de tener ese halo romántico pese al erotismo que prima. Me ha encantado cómo has manejado la escena... maravillosa graficación letrada.

    Mil besitos, querida.

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    1. Como siempre no me queda más que agradecerte mi querida poetisa, tus palabras son reconfortantes.

      Besinos infinitos, preciosa.

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  3. Se puede sentir esa sensación vibrante de la piel al escuchar el sonido de la puerta…sus pasos…esa mirada que se intuye…y ese “córrete”…mandato sublime que acatar, cual excitante colofón al deseo contenido…

    Un verdadero placer sumirse en tus letras, en ese exquisito palpitar de la piel que hace florecer todos y cada uno de los sentidos, expuestos, brindados…ante ese viaje maravilloso al que nos llevas…

    Bsoss enormes, mi querida amiga… Un verdadero deleite y florecer de la piel… ♥

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    1. Se puede sentir tantas cosas al cerrar los ojos... una voz hace hace vibrar cada célula... un perfume hace que cada centímetro de piel se erice...

      El placer de encontrarte aquí mi querida Gin, es siempre mío.

      Besinos enormes ♥

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  4. Impresionante...esa seguridad en sí mismo...y la fuerza con que se la gobierna no a ella...sino al deseo nacido...despertado y gestionado en él...
    Y ésa forma tuya de vibrar...de hacer vibrar...y de hacernos vibrar a todos los que nos acercamos a mirar...ojipláticos ante el torrente de sensaciones que nos llega...
    Bravo...
    Un besazo!!

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    1. Pequeña... si es el mismo torrente de sensaciones que me llega cuando paso por tu casa!!
      Qué placer te haya hecho vibrar, te haya gustado... gracias.

      Besinos muchos, Peque.

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  5. No puedo decir más que fue todo un recorrido de sensaciones. Hiciste vivido cada trozo del relato Misthy. Estupendo, como siempre, cada detalle cuidado al mínimo... llevándolo al máximo.
    Un placer total leerte querida, besos enormes!

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    1. El placer de que tú siempre estés aquí, acompañándome, es absolutamente mío, Hugo.

      Tentadores besos.

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  6. Es un hombre muy seguro ese Doc, aunque ante una mujer que espera tan pacientemente y se deja hacer de manera tan entregada, el placer solo puede estar garantizado.

    Dulces besos y dulce semana para ti.

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    1. El Doc es un hombre muy seguro, y ha hecho en modo que esta mujer lo espere, porque sabe que valdrá la pena.

      Tentadores y respetuosos besos, Dulce Caballero.

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  7. Quien no tuviera un hombre asi en su vida!!maravilloso el erotismo del relato!
    Besos

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    1. Tienes razón Princess, si no lo tuviese, aún siendo atea, rezaría por tenerlo.

      Besinos bella.

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  8. Me ha envuelto toda la escena, y con la música de fondo ha sido toda una experiencia, Misty.... ;)

    Besos, bonica, te deseo una preciosa semana❤❤❤




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    1. Ivel... si mis relatos hacen que un alma tan creativa como la tuya, vuele y sueñe, puedo llamarme satisfecha.

      Besinos mi niña ♥♥♥

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  9. Lo mejor de cualquier noche como éstas, es darse cuenta que acaba de empezar...

    Besos.

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    1. Ahí le has dado Pecados... y es que no podías fallar, siendo todo un experto en noches.

      Tentadores y carnales besos.

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    1. Bienvenido a mi casa Arnand. Pues gracias, si luego de leer sus letras, así lo cree, es todo un cumplido.

      Tentadores besos.

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  11. Juegos de seducción y caricias escondidas que despiertan el deseo y la pasión sin limites y hacen que te rindas a el y a sutil posesión.

    Me ha encantado tu relato, que pases un buen fin de semana.

    Besos.

    Lunna.

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    1. Y a mí me ha encantado tu manera de verlo, Lunna... gracias por tus palabras.

      Besino y un maravilloso fin de semana.

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