domingo, 5 de marzo de 2017

He siempre hecho a mi modo y antojo. Tal vez no lo han sabido, pero siempre jugué con mis reglas. Me gusta ese momento en el que sé que he despertado el deseo de quien tengo delante.  El instante en el que siendo yo la que complace, se me da exactamente aquello que anhelo. Esa sensación de poder en mi boca... en mis manos... entre mis piernas.

Sin embargo ahora todo es diferente. Él es diferente.

Me observa. Yo calculo mis pasos, pero Él siempre está uno por delante mío. Sabe qué pienso, cuando me sonrío y cuando me sonrojo, sabe leerme. Me siento una aprendiz. Y sé que no debería provocarlo, pero es una reacción tan natural, como aquella de mi cuerpo bajo su atención.

Y allí está nuevamente, sentado en ese ángulo de la habitación desde el cual no pierde ningún detalle. En este seductor juego del gato y el ratón; donde, por más afiladas sean mis uñas, esta vez seré la presa. Me pregunto si seré capaz de estar bajo sus reglas... si Él será el que logre dominar el verdadero fuego que se oculta en esta hembra. Paso por delante suyo, me pierdo en su oscura mirada, y no puedo evitar -ni quiero- morderme el labio. Se alza y comienza a caminar detrás de mí. Lo sé, lo siento, lo intuyo. Mis caderas se contonean incitándolo. Apresura el paso y me aprisiona contra la pared. Él pegado a mi espalda. Siento la fuerza de su cuerpo apoyado al mío. Una mano sujeta la mía. El calor de su respiración en mi nuca. Su boca se acerca a mi oído, y quedo sorda por los latidos de mi proprio corazón desbocado.

Emme... sabes que no deberías provocarme... –deseaba que continuara hablándome así.
¿Lo sé? –jugaba a la ingenua y empujaba mi cuerpo contra el Suyo.
Si lo haces, podría desear poseerte, hacerte mía... –sus labios casi rozaban mi piel con cada palabra.
¿Erizar mi piel... excitar mi cuerpo... me haría Suya? –el tono de mi voz lo desafiaba.
Dominar tu alma te haría mía... y sabes que podría... –susurró en mi oído antes de alejarse silenciosamente, dejándome completamente húmeda.


13 comentarios:

  1. Y el cuerpo expresa lo que la palabra calla: hazme tuya y que el corazón se ahogue en su propio latido, que estalle el deseo de tenerte y tenerme... hazme de ti...
    Seduces con maestría, mi querida amiga.

    Mil besitos y buen comienzo de semana.

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    1. Los gestos siempre expresan más que las palabras... aunque a veces esto sea peligroso...

      Besinos grandes grandes, preciosa.

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  2. Cuando se juega a la provocación, te acabas quemando… y bendito sea el fuego que nos hace arder en ese excitante camino; y su voz dictamina ante el desafío… para hacerla suya, enteramente suya, cuando Él así lo disponga…

    Letras que provocan el latir de la piel… el florecer del deseo…

    Bsoss con cariño, y muy dulce noche, mi preciosa amiga ♥

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    1. Hola de nuevo, preciosa amiga… Sólo decirte, que cuando puedas, te pasas por “genevasoul”… a pie de página, tienes tu frase de vida y lucha ;-)

      Más Bsoss con cariño! ♥

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    2. Bendito fuego... ¿qué seríamos sin él? ¿qué sería la vida sin la pasión? ...pues no sería vida, ni valdría la pena.

      Ya he pasado, mi querida Gin, y en ya la colocaré aquí también... gracias bonita, infinitamente gracias.

      Besinos ♥

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  3. Texto e imagen muy provocativos ....

    paz y amor
    1ManView

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  4. Saber cosas del otro, como reacciones, siempre nos pone un paso adelante, pero tu relato además muestra que Emme también tiene sus cartas.

    Dulces besos y dulce semana para ti.

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    1. Emme siempre tiene sus cartas... veremos cómo las juega... si lo hace.

      Tentadores y respetuosos besos Dulce Caballero.

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  5. Me alegra llegar a este espacio invitada por una amiga... No se equivocó, me encanta, es un verdadero placer dejarme llevar por tus letras,por cada imagen,la música que eliges..
    Muy exquisito!

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    1. Bienvenida a mi casa LunaRoja, es un placer y un honor que aquí estés y elijas permanecer.

      Besinos grandes.

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  6. Cuando el deseo te amenaza con convertirse en realidad te tiembla todo...
    Besos.

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    1. Pues ahí le has dado... absolutamente así es.

      Tentadores besos, Elvis.

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