martes, 9 de mayo de 2017

No podía decir que había vuelto, porque la verdad es que nunca se había ido. Pero tantas guardias, tantos trabajos de investigación, tantas cosas, habían hecho que nuestros encuentros se suspendieran uno trás otro. Y aunque sus mensajes y cuidados diarios no me faltaban, echaba de menos su contacto, sus manos sobre mi piel, su cuerpo... su parte de Mr. Hyde, o como él prefería, su faceta Sir Drake.

Llevaba unos días muy ofuscada, mil pensamientos cruzaban mi cabeza; por ello cuando sonó el móvil me sobresalté.

Cara... ¿qué sucede? –aún me sorprendía que me supiera tanto.
Nada Doc... –aunque no me viera, traté de sonreír. Sólo rollos de la vida cotidiana, y no quiero aburrirte.
Tú nunca me aburres, y todo lo que te sucede me interesa. –dijo con una calma y a la vez certeza que me abrazó toda.

Sin más le conté un resumén de lo que me sucedía. Quedó en silencio por un instante.

En una hora paso a recogerte... –no estaba preguntándome. ¿Por tu apartamento o por el trabajo?
Pero... –no sabía si podría liberarme de los compromisos de la tarde.
Nada de ‘peros’, Emme. –me interrumpió. Lo necesitas... me necesitas... y tú lo sabes.

Sí, lo sabía. Lo necesitaba. Necesitaba que me tuviera, que me hiciera olvidar, al menos por unas horas.

Sí, lo sé... tienes razón. –sabía que estaría sonriendo. Pasa por casa en una hora y media, por favor.
Perfecto cara... a luego. –y cerró la llamada.

Cancelé algunas cosas que tenía programadas hacer esa tarde, y fui a ducharme. Elegí un conjunto de lencería negro, con encaje; y un liguero. Ya conocía sus gustos, y sabía que ese detalle lo complacería. Terminé de vestirme y lo esperé.

Llegó puntual, como siempre. Subí a su automóvil, y nos marchamos en silencio. Instintivamente supe a dónde nos estábamos dirigiendo. Sonreí y toqué su brazo, agradeciéndole con la mirada.


Al llegar a nuestro apartamento, seguíamos callados, aunque sentía sus ojos abrasarme cada vez que me miraba. Hizo que entrara yo primero, cerró la puerta trás él, me cogió por la muñeca y me colocó contra la pared del salón. Una de sus manos comenzó a recorrer mis piernas levantándome la falda, mientras su cuerpo presionaba al mío. Sentía su calor, que hacía subir mi propia temperatura. Su otra mano rozó apenas mi seno y me sujetó del cuello. Abrí la boca y sus dedos la penetraron.


Te deseo Emme... –su voz en mi oído erizó toda mi piel. Te he echado de menos... y sé que tú también.


Mi respuesta fue un profundo gemido, mientras empujaba mi culo sobre su erección. Se separó, lo suficiente para quitarme el vestido; lo hizo de forma rápida, como quien no podía ni quería esperar más por lo que deseaba. Escuché cómo soplaba al verme; al ver cómo me había preparado para él. Comencé a contonear mis caderas delante de su mirada encendida y me deshice del sujetador. Volvió a sujetar mi mano y me llevó hacia el sofá. Terminó de desnudarme e hizo me plegara dejando todo mi húmedo sexo expuesto a él. Escuché como se desvestía, lo hizo lentamente, o a mí me pareció que el tiempo se detenía, mientras mis labios estaban cada vez más mojados y mi clítoris pulsaba. Lo sentí acercarse, apoyó su mano en mi espalda y separó mis piernas con su rodilla.

Emme... –pronunció cuando su dura polla penetraba mi cueva.

Sus embestidas me abrían cada vez más; y podía sentir cada uno de sus pliegues e hinchadas venas dentro de mí. Pellizcaba mis túrgidos pezones, haciendo que temblara todo mi cuerpo con esa mezcla de placer y dolor. Había logrado vaciar mi mente de todo, sólo gozaba, sólo era él arremetiendo en mí, haciéndome suya. Sentí contraerme entorno a su verga y arqueé la espalda. Él también lo notó, llevó sus manos a mis caderas, sujetándose con fuerza. Entre gemidos grité su nombre, y me corrí. Me derramé sobre su virilidad que no dejaba de entrar y salir de mí.

No dejaba de temblar, tanto que temí caer de los tacones, que mis piernas no me sostuvieran. Fue ahí que noté como él se retiraba de mí.

Pero Doc... tú no... –apoyó su mano en mi boca, sin dejarme continuar.
Ven... –cogió mi mano y me llevó al dormitorio... recostándose sobre la cama.

Viéndolo allí, aún magníficamente erecto, volví a encenderme. Gateé a su lado. Sí, gateé, porque en ese momento era una gata en celo. Me empalé a él como una amazona, llevando sus manos a mis tetas mientras mis uñas dibujaban su pecho. Me deslizaba arriba y abajo por su polla. Sus gruñidos y mis gemidos inundaban el cuarto. No pasó mucho hasta que sentí como esta vez era su cuerpo que se contraía dentro el mío. Bajé hasta su boca, rozándola apenas con la mía. Pasando mi lengua por sus labios mientras mis manos se entrelazaban a las suyas. Entonces lo escuché susurrar mi nombre nuevamente; fue en el instante que su caliente hombría quemaba mis entrañas. Y yo me corría otra vez junto a él.




16 comentarios:

  1. Guau... me encanta porque haces relatos cortos, no te alargas innecesariamente, vas al grano, sin adornos.. y eso creo que es el verdadero arte del relato erótico. "Fotografiar" con palabras un estado,un instante de sexo. Las imagenes me encantan, me gustaron mucho la de los pechos de ella liberándose del sujetador,y la última ...es que me corta el aliento.

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    1. Uffffff... me dejas sin palabras así. Hay todo un trabajo en buscar la imagen adapta a lo que estoy contando... y la última es especial, tiene su porqué...

      Besinos enormes corazón... y gracias por todo y más.

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  2. Cuando hay deseo la pasión se desata y cabalga con los amantes.
    Un placer Tus relatos, querida mía...

    Mil besitos preciosa

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    1. El placer de tenerte aquí, Auro...y que disfrutes de mis relatos, es todo mío. De verdad que para mí tus palabras son más que un halago, y tu amistad, un honor.

      Besinos infinitos.

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  3. Y la sed de sentirse el uno en el otro palpita in crescendo… sin tiempos ni treguas, sólo deseándose, más… más de saberse cuerpo a cuerpo en el incendio de sus pieles…

    Un placer sentir florecer la piel y los sentidos, con tan incitantes y exquisitas letras…

    Bsoss con cariño enormes, mi preciosa amiga 😘

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    1. Cuando finalmente ocurre aquello por lo que se ha esperado tanto... no hay más treguas... no hay clemencia... y no se desean tampoco... sólo el momento, el ahora...

      Besinos gigantes mi querida Gin...♥

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  4. Una historia muy ardiente... que va de menos a mas para dejarnos con ganas de que sigas escribiendo. Me encanta esa mezcla de sensaciones y una atmósfera perfecta.

    Besos.

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    1. Y a mí me encanta lo que has dicho, Pecados... y que disfrutes de mis letras.

      Tentadores besos.

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  5. El Doc nunca pregunta, siempre sabe el terreno que pisa, y ese párrafo final confirma de que sus modos son efectivos. Empalada como amazona. Muy ardiente imagen.

    Dulces besos Amazona :)

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    1. El Doc no pregunta porque sabe... sabe el terreno que pisa, sabe lo que desea, y no teme tomarlo. Muchas gracias por sus cumplidos, sabe que son muy importantes para mí.

      Tentadores y respetuosos besos Dulce Caballero.

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  6. Su parte de Mr. Hyde... Creo legaste a la perfeccion de relatarnos la parte salvaje del deseo. Esa mecha que solo puede encenderse si hay la quimica necesaria para la explocion.Me encanto Misty. Un beso

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    1. La chispa adecuada decía una canción... esa química que cuando existe es tan difícil evitar... no te puedes esconder de ella...
      Igual, prefiero pensar que aún puedo dar más con mis letras... aunque me encanta que te encante, Demian.

      Tentadores besos.

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  7. Perdon me corrijo, creo me trague una L- Llegaste

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    1. Tú sabes que yo te entiendo de todos modos, y que no hace falta disculparse por esto.

      Más besos que te tienten.

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  8. Cuando Uno sabe lo que la otra parte necesita y él mismo se conoce perfectamente, ocurren cosas así. Un momento de chispa y surge la llamarada más grande...

    Besos.

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    1. Tú lo has dicho todo y perfectamente bien... Él sabe, me sabe, y se sabe... por ello sucede lo que sucede.

      Besinos hermosa.

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