martes, 2 de mayo de 2017

Quien avisa, no traiciona.” Mientras exhalaba el humo del cigarrito, no paraba de pensar a esta frase. Tantas veces se la había oído repetir al Rubio, que ya la había hecho mía. Porque sí, yo aviso... aviso ser jodida. Soy como una niña que necesita de atenciones y mimos, no sé esperar por mucho tiempo por una palabra, un gesto, algo. Y no me gusta pedir, porque si debo pedírtelo, ya no lo quiero. Entonces me convierto en una gata, me contoneo a tu alrededor, ronroneo para que me acaricies; hasta saco las uñas para hacerte notar que siento necesidad de ti... y aviso. Aviso que, todo el fuego que pudieses haber sentido junto a mí, podría convertirse en hielo. Aviso que puedo irme por otros tejados, porque no tengo dueño, porque no le pertenezco a nadie más que a mí misma. Y me hago (la) dura.

Hasta que apareces. Tú y tu sonrisa que me desarma. Tú y tu modo único de llamarme. Tú y tu manera de saberme, de sentirme, de hacerme.


El revés de tu mano pasa por mi rostro, haciendo que ponga mi cabeza de lado y por un instante cierre los ojos. Tu boca se acerca a mi oído y tu voz me susurra un cálido “Te he echado de menos”. Mi piel se eriza a tu contacto y todo mi cuerpo tiembla al saberte nuevamente. Tu mano recorre mi espalda, hasta posarse en mi cintura y pegarme a ti. Tu pulgar sube hasta mi boca, la que tanto deseas, y delínea su contorno. Muerdo mi labio y te escucho mientras dices “Me derrites cuando haces eso”.


Siento la humedad entre mis piernas; el palpitar de mi sexo contra la rigidez del tuyo. Mis manos recorren tu pecho, mis dedos abren tu camisa, deseo sentir tus latidos. Te deshaces de mi ropa y de la tuya. Me recuesto sobre la cama, y tu boca recorre desde mi vientre hasta mi seno. Tomas uno a uno mis pezones; los lames, los muerdes, los succionas; poniéndolos aún más túrgidos, duros, tanto que duelen. Apoyas tu frente a la mía y siento como me abres, como me embiste tu virilidad. Tus ojos, me fijan mientras me penetras una y otra vez. Mientras siento me haces tuya... y tú, tú eres mío.

Tu hombría quema mis entrañas, mezclándose con mi esencia. Y la luz del atardecer entra por las ventanas de mi habitación, encontrándonos a ti y a mí entre las sábanas... un regalo para ambos... algo para recordar... siempre.




16 comentarios:

  1. Podríamos aplicar este otro dicho: "Por la boca muere el pez..."

    Si no todos, sí muchos atardeceres deberían vestirse de piel, ¿no crees?

    Besos.

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    1. Shhhh... que tú me conoces demasiado.

      ¿Que si lo creo? ...debería ser así y punto!

      Besinos!!

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  2. Wowww!! una linda gata que ronronea y desea, que excita y endurece su miembro, una felina de lo más salvaje que araña el deseo de sentirle para tenerle y ser poseída con la hombría de su virilidad.

    Me encantó tu relato, mi querida Misthy, consigues que con tus letras nos derritamos, es una gozada leerte.

    Besos enormes de Perlita.

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    1. Con él... delante de él... entre sus brazos... ronroneo y más... me vuelvo dócil...

      Besinos grandes y muchos, Perlita preciosa.

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  3. Todos tenemos debilidades ante las que sucumbimos y ante las cuales toda resistencia pierde efecto. Y si el premio es como ese, mejor no poner resistencia.

    Dulces besos Misthy.

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    1. Tiene Usted toda la razón... y él es mi debilidad, no hay resistencia que yo pueda poner... él derriba mis muros sólo con nombrarme.

      Tentadores y respetuosos besos Dulce Caballero.

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  4. mmm... esos encuentros, que quedan grabados como tatuajes en el alma.
    Misthy,me encantas!

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    1. Luna... tus palabras no podían ser más acertadas... casi como si supieras... jajajaja!

      Besinos corazón.

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  5. El coito de los gatos siempre me deja perplejo!

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    1. ¿Has presenciado muchos Raul? ...tal vez deberías dejar la contemplación de ciertas cosas.

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  6. Y es que hay cosas a las que sucumbimos sin más preámbulos que sentirnos florecer en ese exquisito deseo que nos inunda… Y qué mejor que dejarse… dejarse sentir por esos instantes que quedarán tatuados a fuego candente en piel y alma…

    Un verdadero deleite leerte, mi preciosa amiga…

    Bsoss y cariños gigantes 😘

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    1. Sin dudas él ha dejado su marca en mí... en mi piel y en mi alma, desde el primer instante que cruzamos nuestros caminos.

      Es un placer encontrarte aquí cada vez... besinos...♥

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  7. Leerte es el premio en la espera de tus letras. Maravilloso, mi querida amiga. Sentir la sensualidad rozando la mirada... pronunciaste con tu entrada mi sonrisa...

    Mil besitos, corazón.

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    1. El único verdadero premio es tu amistad y cariño sincero, Auro... y el extra es tu sonrisa, que ilumina.

      Besinos infinitos.

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  8. Esos juegos entre las sábanas son los mejores juegos del mundo. Una maravilla leerte con ese derroche de sensaciones y sensualidad que agita nuestro corazón... y el resto del cuerpo también.

    Besos.

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    1. Es realmente un placer agitar el corazón... y el resto... de un hombre como tú.

      Tentadores besos.

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