lunes, 10 de julio de 2017

Él había vuelto a su vida en el momento justo. Y exactamente como aquella primera vez, ese “Hola Bonita...” fue un instante mágico. La conexión entre ambos era indiscutible, fue por eso que ella lo supo. Supo que él se iba para siempre.
Entonces ella sonrió, y con lágrimas de emoción en sus ojos, lo decidió. Ya no había forma de volver atrás; ella también se marchaba, si bien no para siempre, sin fecha de regreso.