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jueves, 21 de septiembre de 2017

(...) Me introduce un dedo en el sexo.

Ahora quiero que tú te contraigas alrededor de mi dedo. Tienes un músculo allí, que puede contraerse y aflojarse alrededor del pene. Prueba."

Probé. Su dedo era una placentera tortura. Dado que no lo movía, busqué de moverme yo, dentro a la vagina, y sentí el músculo del cual me había hablado abrirse y cerrarse, primero débilmente, alrededor del dedo. Millard dijo:

"Sí, así... Más fuerte ahora, hazlo más fuerte."

Así hice, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando. Dentro era como una pequeña boca, que se apretaba alrededor del dedo. Deseaba cogerlo dentro, succionarlo, así continué a probar. Luego Millard dijo que habría introducido el pene sin moverse, mientras yo habría debido continuar a contraerme dentro. Busqué de aprisionarlo con una fuerza siempre mayor. El movimiento me excitaba y sentía que habría podido alcanzar el orgasmo en cualquier momento. Pero, luego que lo había estrechado muchas veces, succionándole el pene, se metió a gemir de repente, de placer y comenzó a embestir más rápido, incapaz a su vez de retener el orgasmo. Yo continué con el movimiento alrededor y alcancé el orgasmo a mi vez, en el modo más maravillosamente profundo, hasta allí abajo, en el útero... (...)


(Anaïs Nin)



viernes, 3 de febrero de 2017

Cae la noche con su oscuridad
e inicia el juego de sombras en mi habitación.
Imagino tu presencia en toda esta mi intimidad
y tiembla mi cuerpo al recordar cada [pro]posición.
Pero es aquella... una... única,
que eriza mi piel,
que hace mi sangre entrar en ebullición,
que agita todo mi ser.
Tú... tan y todo Tú.
Dominando(me) desde atrás,
y esas gotas de tibio sudor,
que cancelan mi pudor,
que hacen florecer a la Hembra,
y provoca toda tu [per]versión...
 .


domingo, 11 de septiembre de 2016


Despierto con tu voz en mis oídos,
la misma que enciende mi sangre,
la que junto a tus manos recorre mi cuerpo.
Aún siento en mi piel el fuego de tu lengua,
en mis entrañas la fuerza de tus embestidas,
en mi alma el calor de tu pasión...
...y son mis piernas por las que se derrama
la esencia que Tu recuerdo provoca.




sábado, 18 de junio de 2016

La fiesta termina, la música se apaga.
Retorno a la soledad de mi habitación.
Y allí apareces tú.
Tu voz retumba en mis oídos.
La misma que no pude acallar en toda la noche.
La que me acaricia por dentro
y baja lentamente acompañando mis manos.
Se detienen en la humedad de mi sexo
como las de un amante experto.
Me vuelvo fuego...
y por ti... para ti...
mi orgasmo.