Cae la noche con su oscuridad
e inicia el juego de sombras en mi habitación.
Imagino tu presencia en toda esta mi intimidad
y tiembla mi cuerpo al recordar cada [pro]posición.
Pero es aquella... una... única,
que eriza mi piel,
que hace mi sangre entrar en ebullición,
que agita todo mi ser.
Tú... tan y todo Tú.
Dominando(me) desde atrás,
y esas gotas de tibio sudor,
que cancelan mi pudor,
que hacen florecer a la Hembra,
y provoca toda tu [per]versión...
.

