domingo, 4 de septiembre de 2016

Me has llamado 'Hechicera',
dices que mi misterio te encanta,
que mi magia te atrae
sin importar la distancia que hay entre nosotros...
Bajo mi manto escondo el deseo,
el deseo de ser descubierta,
el deseo de que se me sepa,
el deseo de que se me sienta...
Y entonces digo
que el Brujo eres Tú
que desde el inicio me ha sabido,
me ha sentido en cuerpo y alma,
y con tus letras de Poeta no reconocido,
tus modos de Caballero sin armadura,
has hecho que mi deseo de ser poseída
se [Te] revele...





jueves, 11 de agosto de 2016


" (...)

Supe que quería que me azotaran la primera vez que me vino a la cabeza al leer una de las novelas románticas victorianas de mi abuela. Esas enagüas de seda fruncidas alrededor de la cintura de la heroína, mientras el héroe la sujetaba con firmeza sobre sus rodillas y bajaba la mano con pericia hacia sus nalgas sonrosadas. Las protestas de ella se me antojaban falsas incluso entonces, a pesar de lo jovencita que yo era, y, sin embargo, eso lo hacía más excitante.
Entonces sentí que me excitaba.
Y todavía lo hace.
Y a pesar de todo, no es más que una fantasía no realizada que guardo para mis adentros.
Aunque ya lo sospechaba, me lo confirmaron las crueles palabras de Jack cuando me decidí a reconocer mis deseos. Hay cosas que es mejor dejar sumidas en la oscuridad. Por mucho que conformen el lado más verdadero de una misma.

(...)”



Diario de Kara Crawford

sábado, 18 de junio de 2016

La fiesta termina, la música se apaga.
Retorno a la soledad de mi habitación.
Y allí apareces tú.
Tu voz retumba en mis oídos.
La misma que no pude acallar en toda la noche.
La que me acaricia por dentro
y baja lentamente acompañando mis manos.
Se detienen en la humedad de mi sexo
como las de un amante experto.
Me vuelvo fuego...
y por ti... para ti...
mi orgasmo.

jueves, 17 de marzo de 2016

Mi perfume se mezcla con el de mi piel
cuando siento Tu presencia
antes de Tu roce...
antes de Tu toque...
antes de Tu aliento en mi cuello...
antes de Tu susurro en mi oído...

Mi cuerpo te siente...
mis centros y mi sexo se excitan...
...entonces mi esencia te llama,
mi sed te reclama...



sábado, 5 de marzo de 2016

Cuando pienso en Ti
mi piel se eriza
y mis centros reaccionan...

Cuando pienso a tu nombre
mis manos descienden
y mi espalda se arquea...

Cuando leo tus palabras
siento que son mías
y que soy Tuya en ellas...

Cuando pienso en Ti te siento...
...dentro, muy dentro.




miércoles, 23 de diciembre de 2015


Noches mágicas,
donde cada luz es un deseo,
una esperanza,
una ilusión,
un sueño...

Noches y días especiales,
momentos inolvidables,
para disfrutarlos,
con ganas, con pasión,
y vivirlos a pleno.



Feliz Navidad
y

Buen Año Nuevo!



jueves, 1 de octubre de 2015

Caminé hasta esa playa perdida que he conocido años atrás, y que tanto me gusta. Acomodé mis pocas pertenencias y me dispuse a tomar sol, cuando lo ví salir del mar. Pese al calor, un temblor recorrió mi cuerpo. Él no me vió, o hizo de cuenta que no. Se colocó lejos de donde me encontraba. Mejor, me gustan los lugares solitarios, más si es para disfrutar del mar.

Me pasé la mañana entrando y saliendo del agua… tomando sol y leyendo. Cada tanto lo observaba, y él hacía lo mismo.

Ya era mediodía y la única sombra estaba ocupada por él. No lo supo, pero lo maldije. No quería irme, pero tampoco castigarme la piel. Fui a nadar una vez más. Volví y me puse boca abajo. Me estaba durmiendo cuando sentí una mano sobre mi cintura, sobre esa delgada e invisible linea divisoría entre mi espalda y mis nalgas. Me giré instintivamente y lo vi..., arrodillado a mi lado estaba él.

Te quemarás la espalda así... –dijo sonriendo.

Era atractivo, descaradamente atractivo. La humedad entre mis piernas ya no era por mi traje de baño.

No es la primera vez que tomo sol, y aparte has ocupado el único lugar a la sombra de toda la playa. –le respondí cubriéndome los ojos con una mano.
Hubieses podido acercarte... –susurró y volvió a posar su mano en mi cuerpo, en mi vientre. Te coloco un poco de crema… es lo que estaba haciendo.


Y comenzó con un ligero masaje sin dejar de observarme…, me quedé inmóvil, no supe resistirme. Bajó su mano, mirándome a los ojos. Comprobó lo mojada que estaba y yo noté su erección. Sus dedos jugaban entre mis pliegues, y mi respiración se agitaba con cada círculo que él dibujaba en mi clítoris. Lo empujé apenas, ese tanto que bastaba para colocarme a hojarcadas sobre él. Mis manos le recorrieron los brazos…, el pecho…, bajaron por su marcado abdomén…, y sin pudor, se metieron entre su boxer y ese durísimo sexo que aprisionaba. Comencé a masturbarlo al tiempo que él posaba sus manos en mi seno. Pellizcaba mis pezones, y se los llevaba uno a uno a la boca…, mordiéndolos…, succionándolos. Su polla estaba completamente fuera; erecta…, imponente. Sentí como su mano apartaba la parte debajo de mi traje de baño, deshaciéndose de ella completamente. Yo permanecía en éxtasis con mis manos en su hombría. Sentí las suyas en mis nalgas, presionándolas, abriéndome a él. Con un movimiento decidido me clavé a su virilidad, cerrando mis ojos creyendo de llegar a la cima del placer en ese instante. Empecé a moverme, lentamente, hacia adelante y atrás. Sus manos pasaban de mi culo a mi seno, recorriendo toda mi espalda. Lo cabalgaba como una salvaje amazona, haciéndolo entrar y salir de mí. Sentí los espasmos de mi orgasmo…, el primero, porque no me detendría. Continué con mi danza sobre él hasta que sentí como se tensaba debajo de mi cuerpo. Me acerqué a su oído y le susurré: “dentro…, quiero me explotes dentro…”. En ese momento me aferró las caderas y sentí como toda su pasión inundaba y calentaba mis entrañas. Me derramé junto a él.